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- The Italian Show Madrid 2025
🇮🇹 Donde la autenticidad italiana se funde con la creatividad española Madrid, 20 de octubre de 2025. En el Hotel Meliá Princesa, el arte culinario italiano conquistó la capital española con una jornada magistral dedicada al sabor, la técnica y la emoción. The Italian Show Madrid 2025, organizado por I Love Italian Food, reunió a algunos de los nombres más prestigiosos de la gastronomía italo-española en un encuentro que celebró el “Made in Italy” como sinónimo de autenticidad y excelencia sensorial. 🍅 MAIN STAGE: tradición, liderazgo y creatividad. La jornada comenzó con el corte de cinta inaugural, marcando el inicio de un evento vibrante y profesional. El chef Gennaro Esposito abrió la sesión con “El tomate, la evolución de un icono de la cocina italiana”, un viaje sensorial en colaboración con Ciao Il Pomodoro di Napoli, en el que exploró cómo la humildad del tomate puede transformarse en un emblema de alta gastronomía. Siguió una mesa redonda esencial: “Mujeres y gastronomía, liderazgo, talento y nuevas perspectivas”, donde participaron Leticia Negrini (Promotora de Negrini España), Raquel Perramon y María José San Román, quienes pusieron de relieve el papel de la mujer en la gastronomía contemporánea y la sostenibilidad del sector. El escenario principal también vivió un homenaje a la reinvención de la tradición con “ La Carbonara se reinventa” , de la mano de Manfredi Bosco (Chef Ejecutivo del restaurante Sottosopra Madrid y presidente de FIC España) junto a Nino Redruello (La Ancha y Presidente de FACYRE). Juntos reinterpretaron el clásico romano en clave madrileña, subrayando la conexión cultural entre ambas cocinas. Por la tarde, el diálogo se trasladó a los desafíos de la alta cocina italiana en España con Massimo Arienti (Chef TOY Grupo Nomadal), Diego Omedilla (Director FACYRE) y Daniela Rosso (Restaurante Gioia Madrid). Les siguió un show-tasting poético: “Rosa de Bacalao Barquero”, presentado por Davide Bonato (Restaurante Gioia Madrid) y Iñaki Gorrotxategui (Casa Julián de Tolosa), donde el mar Cantábrico y el Tirreno se encontraron en un plato de contrastes perfectos entre dulzura, sal y textura. La sesión continuó con “Gastronomía y turismo enogastronómico, nuevas tendencias del mercado español”, explorando el vínculo entre turismo y cultura del comer, y culminó con “Creaciones de los Cocineros Campesinos de la Fundación Campagna Amica”, un tributo a la cocina rural italiana y al valor de los ingredientes de cercanía. 🍕 PIZZA SHOW: innovación en la masa y la identidad italiana Mientras tanto, el Pizza Show se convirtió en uno de los espacios más visitados del día. Un festival técnico y visual donde los grandes pizzeros del momento compartieron su conocimiento sobre las nuevas fronteras de la pizza italiana. Simone Fortunato inauguró la sección con “Ligeras y crujientes, las masas que marcan tendencia”, dedicada a las masas de alta hidratación y cocciones que aportan crocancia y fragancia, en colaboración con Mulino Caputo. El napolitano Vittorio Figurato (Fratelli Figurato) presentó “La pizza frita en doble cocción”, ejemplo de innovación sin perder fidelidad a la tradición. Raquel Perramon y Gonzalo Infante (Infraganti Pizza Bar y Fraganti Gelato) ofrecieron “Italia y España en una pizza”, un encuentro de sabores que unió la masa italiana con productos andaluces. Por la tarde, Ciro Cristiano (Baldoria) deleitó al público con “La pizza al padellino de cacao”, demostrando que la pizza también puede ser un postre. Vittoria Araldo (Araldo Verona) presentó “La Pluma de Araldo”, pizza en pala que resume el alma veronesa con masa ecológica de granos antiguos y fermentación de 36 horas. Finalmente, Antonio Varriale (Pizza Nanni) cerró el ciclo con “La Vesuviana”, una oda a Nápoles en equilibrio entre identidad, sabor y territorio, en colaboración con Latteria Sorrentina. 🤝 Un encuentro entre culturas El evento fue, en esencia, una sinfonía gastronómica entre Italia y España, donde cada demostración fue una historia de territorio, identidad y pasión. Las marcas participantes —Ciao Pomodoro di Napoli, Mulino Caputo, Latteria Sorrentina, Campagna Amica— reforzaron la autenticidad del “Made in Italy” y su compromiso con la trazabilidad y la sostenibilidad. En un contexto profesional y selecto, The Italian Show Madrid 2025 no solo conectó a chefs y restauradores, sino que también ofreció un relato sobre el lujo entendido como excelencia en el origen: un lujo que se saborea, se comparte y se transforma en cultura. 🥂 Conclusión El “sabor italiano” volvió a conquistar Madrid, no como tendencia, sino como declaración de principios. En un mundo que busca autenticidad y emoción, The Italian Show nos recuerda que la verdadera sofisticación está en el producto, en la historia que guarda y en la sensibilidad de quien lo interpreta. El futuro de la gastronomía, parece decirnos que Italia, está en la unión entre tradición y vanguardia… en ese punto exacto donde una masa fermenta, un tomate se carameliza y una cultura entera se reinventa sobre el fuego. Un consejo para la organización, para la cantidad de gente, deberían haber encontrado un espacio un poco más grande para que los invitados pudieran haber accedido y contactado con más facilidad, con ponentes, presentaciones y expositores.
- Prodigieuses: la música que resiste la fragilidad
Un relato cinematográfico sobre el arte de no rendirse En un tiempo donde la excelencia parece medirse en métricas y la creatividad en algoritmos, Prodigieuses, la película de Frédéric Potier y Valentin Potier, irrumpe como un manifiesto, una oda luminosa a la resiliencia, a la hermandad, a la esperanza y al misterio profundo que ocurre cuando la música se convierte en refugio, en cuerpo y en destino de tu vida. Audrey y Diane Pleynet Basada en la historia real de Audrey y Diane Pleynet, la cinta nos invita a un viaje íntimo donde el piano deja de ser solo un instrumento para transformarse en un territorio secreto. Un espacio en el que dos hermanas descubren que la vulnerabilidad no es un límite, sino un punto de partida para crear algo extraordinario. El temblor en las manos que despertó un milagro Audrey y Diane, talentosas estudiantes de piano, ven cómo ese futuro que imaginaban trazado en compases perfectos se fractura de repente. Una enfermedad reumática empieza a deformar sus manos, arrebatándoles lo que parecía esencial, la posibilidad de tocar. Aquí la película no cae en el dramatismo fácil; no convierte la pérdida en un lamento ni en un recurso sentimental. Los directores la abordan con la elegancia sobria de quien sabe que la verdadera emoción crece en silencio, en la respiración contenida, en la mirada tensa frente a una partitura que ya no obedece, en la fragilidad de la piel que se inflama. Prodigieuses construye así un retrato profundamente humano sobre el duelo creativo —ese instante en el que un artista se enfrenta a la desaparición de su don— y lo hace desde un respeto absoluto hacia la vida interior de sus protagonistas. Inventar una nueva manera de tocar El punto de inflexión llega cuando Audrey y Diane, lejos de renunciar, deciden desafiar lo imposible. Si sus manos ya no pueden ejecutar la técnica tradicional, ¿por qué no imaginar una nueva? Comienza entonces un proceso casi alquímico. Ensayan movimientos que parecen coreografías, sincronizan respiraciones, convierten cada gesto en alianza. El piano, ese instrumento implacable, se abre a un diálogo entre cuatro manos que ya no obedecen a la norma, sino a la intuición y a la complicidad. El resultado es una técnica interpretativa única, conmovedora, casi espiritual, dos cuerpos complementándose separados creando un solo sonido. No se trata de una simple proeza artística, sino de una reivindicación del ingenio humano, de la creatividad como fuerza que brota incluso cuando el cuerpo se quiebra. La música aquí adquiere un carácter milagroso, no emerge de la perfección, sino de la herida. Una dirección que abraza la intimidad Frédéric y Valentin Potier construyen la película con una sensibilidad visual que huye de los excesos. Su estética respira la delicadeza de una composición de cámara, luz tenue, encuadres cerrados, una poética que convierte el silencio en un personaje más. La cámara no observa a las hermanas, las acompaña, las sigue en su búsqueda, se detiene en sus manos como quien contempla un territorio sagrado, y recoge cada duda, cada pequeño avance, cada momento en el que el arte vence al deterioro. El ritmo narrativo —sereno, contemplativo, casi musical— invita a reflexionar sobre el valor del esfuerzo, el brillo del talento compartido y la belleza que emerge cuando dos personas deciden reinventar su destino juntas. La música funciona como un eje emocional que sostiene todo el relato. No es solo acompañamiento, es memoria, resistencia, identidad. Cada acorde refleja la evolución emocional de las protagonistas y, al mismo tiempo, reafirma un mensaje esencial, cuando el cuerpo falla, el alma sigue tocando. La banda sonora se convierte en un espejo de lo que significa crear desde la adversidad, en una demostración de cómo la interpretación puede trascender lo físico y convertirse en un acto casi místico. Prodigieuses no es solo una película sobre música, es un recordatorio profundamente humano para un presente acelerado, la verdadera grandeza no siempre está en la perfección o en la competitividad sin límites, sino en la capacidad de reconstruirse y disfrutar con ello. Audrey y Diane Pleynet emergen como íconos de una nueva sensibilidad artística, dos mujeres que, al borde de la renuncia, encontraron un lenguaje musical propio, íntimo, brillante. Su historia es un homenaje a la creatividad que surge en medio de la fragilidad y una inspiración para quienes viven del arte, la innovación o el liderazgo emocional, como un estilo de vida. Conclusión: la belleza y la emoción nacen no solo de una buena técnica, también de la resistencia, el apoyo, la sensibilidad y el trabajo. En Vida en Digital, donde celebramos la estética, la cultura y la excelencia en todas sus formas, Prodigieuses encuentra un espacio natural. Es cine que conmueve sin artificios, música que transforma sin alardes, y una historia que recuerda que incluso en los momentos más vulnerables el espíritu humano puede dar a luz algo prodigioso. Una película para escuchar con el corazón, ver con los ojos del alma y recordar como un testimonio de que, cuando todo parece perdido, la creación y la intuición siempre encuentra su camino.
- Domingo Olivo: La música como viaje hacia el futuro
En un mundo donde el ruido digital amenaza con ahogar las melodías más puras, aparece la figura de Domingo Olivo como un director de orquesta invisible, alguien que no empuña una batuta, sino una visión. Director de marketing de Sony Music , Olivo no solo lidera campañas, sino que teje conexiones entre artistas y audiencias, entre emociones y estrategias, entre lo intangible y lo medible. La suya es una historia marcada por el movimiento, hijo de un comandante de submarinos, su infancia fue un mapa en constante redibujo, un aprendizaje temprano sobre adaptación y escucha. Aquel niño curioso, reservado y deportista que saltaba de ciudad en ciudad descubrió pronto que entender a las personas —sus silencios, sus ritmos, sus sueños— sería su mayor talento. Hoy, esas habilidades se han convertido en la base de su liderazgo. El marketing como arte vivo Cuando Olivo habla de marketing, lo hace con una mezcla de ciencia y poesía , para él, el marketing no es solo una disciplina de métricas y presupuestos; es intuición, empatía y narrativa. “El marketing tiene mucho de arte, de ciencia y, sobre todo, de sentido común”, confiesa . Su paso por Estados Unidos durante ocho años lo moldeó en su faceta técnica, pero su verdadera maestría surgió en el terreno, trabajando para grandes multinacionales y enfrentándose a retos que exigían creatividad radical. Desde el gran consumo hasta la industria tabacalera, y más tarde en agencias de medios, aprendió a escuchar a las marcas como si fueran canciones , a descubrir qué emociones podían despertar en sus públicos. Ese bagaje lo llevó a Sony Music, donde encontró un escenario en constante ebullición. Hoy, la industria musical sube a plataformas de streaming 120.000 canciones cada día , una marea creativa que exige nuevas formas de destacar, de conectar, de emocionar. “ Nuestro propósito es hacer que el talento brille ”, dice Olivo con la serenidad de quien sabe que trabaja en un terreno sagrado. “Somos el puente entre los artistas y las audiencias, ayudamos a los músicos a construir su universo creativo, desde la producción hasta la narrativa estética que rodea su propuesta”. Sony Music, más que un sello, es un ecosistema Sony Music que lidera Domingo Olivo ya no es solo una discográfica, es una plataforma de servicios donde el artista encuentra un hogar integral de producción musical y audiovisual, desarrollo de audiencias, marketing, creatividad, asesoramiento financiero y legal. En un entorno donde el fan se ha convertido en el centro de la ecuación, el marketing musical ha evolucionado , ya no se trata únicamente de promover un disco, sino de crear comunidades , espacios donde los artistas y sus seguidores se reconocen mutuamente. Campañas como Las mujeres no lloran de Shakira, Grasa de Nathy Peluso o Estopía de Estopa no son solo lanzamientos musicales, son actos culturales , relatos colectivos que viajan por las redes sociales, los medios y las conversaciones cotidianas. Pero Olivo también pone el foco en el futuro , en los nuevos talentos que serán la banda sonora de las próximas generaciones: Emilia, Nicki Nicole, Vico. El desafío de la inteligencia artificial El futuro de la música, como tantas industrias creativas, está marcado por la irrupción de la inteligencia artificial . Los datos son impactantes, hasta un 40% de las canciones que se suben cada día podrían estar generadas por IA. Esto plantea oportunidades —mayor eficiencia, nuevas formas de creación— pero también amenazas profundas. Olivo defiende una postura ética y solidaria: “Para que la IA cree, necesita alimentarse de lo ya está creado. Eso requiere permiso y, si genera riqueza, debe haber un modelo justo que incluya a los creadores originales”. Aquí se percibe su visión humanista, proteger la esencia humana de la música frente a la tentación de convertirla en un algoritmo más. Para él, la tecnología debe servir al talento, no reemplazarlo . España, ahora es un cruce de culturas, en nuestra conversación, Domingo también celebra la diversidad del panorama musical español. España, dice, es un lugar privilegiado donde confluyen tres corrientes, la riqueza del folclore local , la energía de la música latinoamericana y la potencia global de la música anglosajona . Este cruce convierte a nuestro país en un laboratorio sonoro y en un mercado único, un lugar donde las campañas deben ser tan diversas como su público. Liderazgo con alma. Olivo no solo habla de artistas, sino también de equipos. Bajo su dirección, Sony Music ha sido reconocida como Great Place to Work , un sello que valida años de trabajo en la construcción de una cultura empresarial donde la pasión y la pertenencia son esenciales. Trabajar en la música no es un empleo convencional, exige noches sin dormir, fines de semana sacrificados y una entrega casi vocacional. “Somos una familia”, dice, con una calidez que revela el corazón detrás de la maquinaria corporativa. La visión de futuro. Cuando se le pregunta dónde se ve en cinco años, su respuesta es reveladora: no habla de cargos ni de títulos, sino de propósito, quiere seguir en el equilibrio entre lo emocional y lo racional , entre la creatividad y el dato, siempre al servicio de una misión: que el talento, en todas sus formas, encuentre un escenario donde brillar. En un mundo saturado de contenido, Domingo representa una idea poderosa, la música no es solo negocio, es memoria colectiva, identidad y emoción . Su trabajo en Sony Music no se mide solo en listas de éxitos, sino en momentos que marcan vidas: la canción que acompaña una ruptura, el tema que suena en una boda, el verso que se convierte en mantra para una generación. Olivo sabe que, al final, la música es un lenguaje universal que conecta corazones . Y mientras haya talento que proteger y audiencias que emocionar, seguirá ahí, diseñando campañas que son mucho más que estrategias, son historias que resuenan en el tiempo.
- ORIS AQUIS PRO 1000M
EL TITÁN AZUL DE LAS PROFUNDIDADES “En el silencio del océano, hay relojes que laten con más vida que los corazones humanos.” El reloj que no teme al abismo El nuevo Oris Aquis Pro 1000M es más que una herramienta de buceo, es un manifiesto de ingeniería suiza llevado a su límite físico. Con una resistencia al agua de 1.000 metros, una caja de titanio recubierto en PVD gris y un sistema de seguridad patentado, este reloj representa la culminación del conocimiento acumulado por Oris tras décadas de crear instrumentos para profesionales del mar. La colección Aquis siempre ha sido el orgullo de la firma, pero con el Pro 1000M, Oris ha superado su propia leyenda. Diseñado junto a buceadores expertos, cada milímetro de este reloj responde a una necesidad real en condiciones donde la precisión y la fiabilidad no son opcionales, sino una cuestión de supervivencia. El alma del relojero que escucha al océano La gran innovación técnica del Aquis Pro 1000M es el Rotation Safety System (RSS), un mecanismo patentado que bloquea el bisel giratorio para evitar cualquier manipulación accidental durante la inmersión. Este detalle, invisible a los ojos del profano, representa una revolución silenciosa, la garantía de que cada minuto medido bajo el agua es exacto, inquebrantable y seguro. Oris no solo ha creado un reloj resistente. Ha diseñado una máquina emocional, pensada para quienes sienten el llamado del mar como una segunda respiración. Diseño, fuerza, pureza y funcionalidad La caja de 49,50 mm y 16,6 mm de grosor impresiona a primera vista, pero su presencia se equilibra con la ligereza del titanio, material noble que combina resistencia y confort. La esfera azul con motivo de ondas evoca las corrientes marinas en calma, un degradado que juega con la luz como si fuera un reflejo líquido. El bisel cerámico, el cristal de zafiro abombado con doble tratamiento antirreflejos y los índices con Super-LumiNova® completan una estética que logra lo imposible: ser técnica y bella al mismo tiempo. Impulsado por el Calibre Oris 733, un movimiento automático suizo con 41 horas de reserva de marcha, el Aquis Pro 1000M garantiza fiabilidad incluso cuando el entorno se vuelve impredecible. Detalles que marcan la diferencia Caja de titanio multipieza con recubrimiento PVD gris. Resistencia al agua: 100 bar / 1.000 metros. Fondo atornillado con grabado especial. Corona de seguridad atornillada. Correas de caucho azul y negra intercambiables, con herramienta de cambio rápido incluida. Precio recomendado: 3.400 € Cada componente ha sido diseñado con precisión quirúrgica, pero también con un respeto casi poético por el entorno que lo inspira: el océano. Lujo con propósito En un mercado donde el buceo se ha convertido en estética, Oris mantiene viva la esencia del propósito. El Aquis Pro 1000M no es un reloj de exhibición, sino un instrumento de confianza, una promesa sellada entre el hombre y el mar. En un mundo dominado por la apariencia, Oris sigue defendiendo lo auténtico: relojes que sirven, relojes que viven, relojes que respiran bajo el agua. Tagline editorial: “Cuando el lujo se sumerge, la verdad emerge.”
- Hydra-Glow de Maribel Yébenes
✨ La ciencia que ilumina la piel En un mundo que exige resultados visibles sin renunciar a la sutileza, Maribel Yébenes presenta Hydra-Glow, el tratamiento que redefine el resplandor del rostro con la precisión de la ciencia y la elegancia de la estética. Este protocolo de 45 minutos combina limpieza y exfoliación Glow Renew, microneedling con exosomas para estimular el colágeno, mesoterapia con polinucleótidos de salmón y la avanzada tecnología FaceSTIM, que tonifica los músculos faciales y redefine el óvalo. El resultado, una piel intensamente hidratada, firme y luminosa, con ese efecto glass-skin tan buscado. Sin tiempos de recuperación, sin artificios, solo el resplandor genuino de la piel que vuelve a respirar. En la clínica Maribel Yébenes, la belleza es una ciencia exacta con alma humana. PVR: 950 € (según diagnóstico)
- Luck
La cartografía de un azar necesario Hay películas que no se limitan a contar una historia, construyen un territorio. Luck, la producción animada de Apple TV firmada por Skydance Animation, es una de ellas. No se conforma con narrar las peripecias de su heroína; erige un atlas invisible de la fortuna, un país secreto donde la buena y la mala suerte conviven como dos estaciones inevitables de la misma vida. Sam Greenfield, joven huérfana condenada a una racha interminable de infortunios, encarna la figura universal del caminante que tropieza con la misma piedra… y, sin embargo, sigue caminando. La suya no es la torpeza cómica de la farsa, sino la del alma que se enfrenta, día tras día, a un mundo que no se acomoda a sus deseos. Un hallazgo fortuito —una moneda mágica— abre ante ella el portal hacia la Tierra de la Suerte, un reino minuciosamente administrado por duendes con acento escocés, gatos negros de mirada elocuente, dragones con protocolo corporativo y criaturas que, desde las entrañas de un engranaje cósmico, regulan el flujo del azar con la precisión de un reloj de Vacheron Constantin. La lección invisible Bajo su capa de aventura y humor, Luck propone una idea radicalmente sencilla, no existe la vida sin contratiempos. La mala suerte no es un virus que deba erradicarse, sino un contrapunto imprescindible para que los momentos luminosos adquieran sentido. Sin noche, el amanecer sería una simple variación de luz. Es un mensaje que resuena con especial claridad en tiempos donde la cultura de la inmediatez nos exige felicidad continua, aceptar la pérdida, la demora, el error… es aprender a respirar al ritmo de la realidad. Valores que se deslizan como hilos de oro Resiliencia : La insistencia de Sam en seguir adelante, incluso cuando todo conspira para que se rinda, nos recuerda que la dignidad humana reside en el movimiento. Generosidad : Su viaje no busca acumular fortuna personal, sino ofrecer una oportunidad a otra vida. Aceptación : El reconocimiento de que buena y mala suerte son notas inseparables de la misma partitura. Amistad improbable : El vínculo con Bob, gato negro de ingenio afilado, es una metáfora de cómo lo diferente y lo complementario pueden conjugarse para abrir caminos. Personajes como arquetipos Sam, con su mezcla de fragilidad y coraje, representa a todos los que alguna vez se sintieron fuera de compás. Bob, su guía felino, es la ironía hecha carne —o pelaje—, siempre dispuesto a señalar las incoherencias del mundo. La Dragona Babe, imponente y maternal, encarna el orden en medio del caos. Gerry, el duende, es el recordatorio de que incluso en los engranajes más rígidos hay lugar para la calidez. Epílogo: el arte de la incertidumbre Luck no es, en el fondo, una película infantil , es una fábula intergeneracional que recuerda a los adultos que la perfección es estéril y a los niños que perder no significa fracasar. Nos enseña que vivir es habitar un territorio donde cada piedra, cada flor, cada curva del camino tiene un propósito que a menudo desconocemos. Quizá —y aquí radica la belleza de su propuesta— la verdadera suerte no sea evitar la tormenta, sino aprender a bailar bajo la lluvia con la certeza de que, tarde o temprano, el sol volverá.
- OMEGA Masters y Eddie Redmayne
OMEGA ha convertido el OMEGA Masters en Crans-Montana en mucho más que un torneo de golf, lo ha elevado a un ecosistema de marca premium que combina deporte, lifestyle y alta relojería. La incorporación del actor Eddie Redmayne como figura central de la gala 2025 refuerza el posicionamiento de la firma en la intersección de la precisión técnica, la sofisticación cultural y la visibilidad global. Claves Estratégicas del Patrocinio Herencia y legitimidad deportiva, OMEGA es cronómetro oficial de los Juegos Olímpicos desde 1932, el patrocinio del golf en Suiza conecta con la paciencia, precisión y excelencia técnica que definen la relojería de la marca. El OMEGA Masters es el torneo más longevo de Europa jugado en el mismo campo desde 1939, lo que aporta un valor de tradición y permanencia alineado con el ADN de la casa. Embajadores, los catalizadores de marca Eddie Redmayne aporta legitimidad cultural y estilo, proyectando la idea de “ elegancia sin esfuerzo ”. Su perfil conecta con un público cosmopolita, culto y premium, más allá del nicho relojero o estrictamente deportivo. El Railmaster que lució en el evento subraya un mensaje clave: OMEGA no solo fabrica relojes, construye identidades. Exclusividad experiencial Los invitados fueron trasladados en teleférico a L’Arnouva, un enclave alpino exclusivo. La experiencia va más allá del deporte, se convierte en un ritual aspiracional que consolida el vínculo emocional con la marca. OMEGA logra un storytelling inmersivo, donde cada detalle refuerza su posicionamiento. Visibilidad mediática Cobertura internacional en prensa lifestyle, deportiva y especializada en relojería. Redmayne multiplica la proyección en medios de entretenimiento, cine y moda. Estimación de alcance mediático: +300 millones de impresiones globales (sumando televisión, prensa, prensa digital y social media). Brand Equity Reforzamiento de atributos clave, como precisión, exclusividad, sofisticación y tradición suiza. Incremento del valor percibido de colecciones Seamaster y Railmaster, posicionando frente a competidores, con una consolidación como la marca de referencia en cronometraje deportivo con impacto cultural. Activación de embajadores Participación de golfistas de élite (Miguel Ángel Jiménez, Wyndham Clark, etc.) permiten segmentar hacia el público de alto poder adquisitivo aficionado al golf. Sinergia entre deporte y lifestyle, el torneo atrae a un público con alto potencial de conversión en compradores. OMEGA demuestra con el OMEGA Masters que un patrocinio eficaz va más allá de colocar un logotipo en un torneo, se trata de crear una narrativa total en la que deporte, lujo, cultura y celebridades se entrelazan para reforzar el posicionamiento global de la marca. El resultado es un caso ejemplar de patrocinio premium, Emocional en la forma, Estratégico en la ejecución, Rentable en el retorno de imagen, en definitiva, OMEGA no solo mide el tiempo, mide la forma en que una marca puede dominar el arte del patrocinio en el siglo XXI.
- SLIM D’HERMÈS NÉO BRANDEBOURGS
El tiempo como un lienzo de seda y platino LA POESÍA DE UN RELOJ QUE PIENSA EN COLOR En un mundo donde la relojería parece empeñada en deslumbrar con músculo técnico, Hermès responde con un susurro. El nuevo Slim d’Hermès Néo Brandebourgs no busca la fuerza, sino la delicadeza artística, no pretende marcar las horas, sino suspenderlas en una obra de arte. Su esfera —auténtico lienzo en miniatura— traduce el espíritu de la Maison, el arte como complicidad, el tiempo como experiencia estética. Inspirado en un diseño de Caty Latham de 1972 para un pañuelo de seda, este reloj reinterpreta el motivo Néo Brandebourgs, basado en uniformes del siglo XIX de la colección Émile Hermès. Hoy, el artista japonés Daiske Nomura reinventa esa iconografía en clave futurista, la chaquetilla militar se transforma en “la armadura del jinete del futuro”. CUANDO LOS OFICIOS DIALOGAN Cada ejemplar es una sinfonía de manos. El grabador traza los contornos con su buril, el pintor ilumina con pigmentos microscópicos, el relojero orquesta la precisión con tornillos invisibles. Tres mundos convergen sobre una esfera que vibra como un cuadro. La pintura miniaturista y el grabado sobre metal dialogan en perfecta armonía. Cada línea, cada sombra, cada reflejo está pensado para capturar la luz como lo haría la seda. El resultado es una pieza donde la tradición dialoga con la tecnología y la emoción con la exactitud. EL TOURBILLON COMO BALLET MECÁNICO Por primera vez en la colección Slim, Hermès introduce un tourbillon, ubicado a las siete, este corazón giratorio late dentro de una jaula decorada con el motivo Lift, tomado del mítico ascensor del número 24 de Faubourg Saint-Honoré. Dos letras H entrelazadas —símbolo del amor entre Julie Hollande y Émile Hermès— transforman el mecanismo en una metáfora romántica: el tiempo, suspendido en un vals de precisión y sentimiento. ELEGANCIA SILENCIOSA Su caja de platino de 39,5 mm encierra el calibre Hermès H1950T , un movimiento ultraplano automático con 48 horas de reserva de marcha, 21.600 alt/h (3 Hz), estanqueidad de 3 bar. A través del fondo de zafiro, puede verse cómo los engranajes respiran, como si el calibre tuviera vida. La correa de aligátor azul abisal o grafito , cosida en los talleres de Hermès, completa el equilibrio perfecto entre sobriedad y sofisticación. “No es un reloj para medir minutos, sino para acompañar momentos.” Solo 24 ejemplares numerados compondrán esta edición, convertida ya en objeto de deseo para coleccionistas y soñadores. El Slim d’Hermès Néo Brandebourgs es más que una máquina del tiempo, es un manifiesto sobre la belleza, la calma y la artesanía. EL TIEMPO, SEGÚN HERMÈS Hermès no mide segundos, los reinventa. Crea relojes que respiran, objetos que acompañan, piezas que transforman el tiempo en emoción tangible. En este Slim d’Hermès, cada línea es un suspiro, cada rotación del tourbillon, un gesto poético. El futuro —parece decirnos— también tiene textura de seda y aroma de atelier.
- That’s Amor
La receta de un nuevo comienzo Hay películas que son como una taza de chocolate caliente en una tarde de lluvia, quizá no cambian el mundo, pero te reconcilian con él durante un rato. That’s Amor (2022), disponible en Netflix, pertenece a esa familia de historias que nos invitan a creer que, aun cuando la vida se desmorona, siempre hay espacio para cocinar algo nuevo con los ingredientes que nos quedan. Esta no es solo una comedia romántica, es un recordatorio de que los finales son, en realidad, principios disfrazados. Sofía, la protagonista, ve cómo su vida se derrumba en cuestión de horas, pierde su trabajo y por si fuera poco, descubre que su novio le es infiel. Ese derrumbe inicial tiene algo universal, todos hemos sentido alguna vez que el suelo desaparece bajo nuestros pies. En el cine, estas escenas suelen ser detonantes narrativos, pero aquí se sienten particularmente humanas porque Sofía no es una heroína perfecta, sino alguien que simplemente está intentando sobrevivir. En busca de refugio, vuelve a casa de su madre, a Sonoma, ese lugar que huele a infancia y a viejas certezas. Allí, entre consejos maternos y largas conversaciones, comienza a reconstruir no solo sus planes, sino también su relación consigo misma. La cocina como metáfora de la vida En ese proceso de sanación, Sofía se apunta a una clase de cocina en un restaurante local español y aquí es donde la película encuentra su corazón, porque tanto cocinar, como amar, requiere paciencia, riesgo, sabor y calor. No es casualidad que el hombre que aparece para agitar su mundo sea llama Matías, un chef español que no solo le enseña recetas, sino también una nueva forma de mirar la vida. Cada plato que preparan juntos se convierte en una metáfora, mezclar ingredientes distintos, esperar a que la salsa espese, atreverse a probar algo desconocido. En el fondo, That’s Amor nos dice que los nuevos comienzos no se construyen de golpe, sino a fuego lento. El amor como chispa, no como salvación Podría parecer que Matías llega como el típico príncipe azul, pero la película se cuida de darle otro matiz. Él no salva a Sofía, sino que la acompaña mientras ella aprende a salvarse a sí misma. Aquí radica una de las grandes diferencias con clásicos del género, como Notting Hill o The Holiday, donde el amor romántico es el eje que lo transforma todo. En That’s Amor, el verdadero romance es el que Sofía empieza a sentir por su propia vida. Matías es la chispa, no la hoguera. Y esa visión resulta refrescante en un género a menudo saturado de dependencias emocionales disfrazadas de destino. La tensión final no reside tanto en si, Sofía y Matías estarán juntos, sino en si ella será capaz de elegir un camino auténtico, cuando él debe regresar a España, la pregunta esencial se abre como una herida: ¿Arriesgarse por lo que uno desea, o quedarse donde siempre ha estado, con la comodidad de lo conocido? Ese dilema recuerda a otras películas de reinvención, como Eat Pray Love, o La La Land, donde los personajes se ven obligados a decidir si siguen sus sueños aunque eso implique perder algo, o a alguien. En el caso de Sofía, su decisión no es dramática, pero sí profundamente simbólica, se atreve a moverse, a estudiar en Madrid, a vivir desde el deseo y no desde el miedo. La estética de lo sencillo Visualmente, la película apuesta por una calidez envolvente, luces suaves, colores terrosos, cocinas iluminadas por la tarde, fiestas familiares con guirnaldas y risas. Todo transmite intimidad. No hay grandes artificios, y eso la hace sentir más cercana, como esas historias que uno podría escuchar en la sobremesa después de una comida larga. En este sentido, se parece a películas como Julie & Julia, donde la comida y la emoción se mezclan en un mismo plano, creando un espacio donde el espectador casi puede oler los platos y sentir el calor de los hornos. Nuevos comienzos, el verdadero tema Si hay una idea que se queda resonando cuando los créditos aparecen, es esta: Los nuevos comienzos no llegan con fanfarrias ni finales de cuento. Llegan cuando, entre lágrimas y risas, alguien decide levantarse de la mesa, limpiar los restos del desastre y preparar algo diferente para cenar. That’s Amor no es una película perfecta. A ratos recurre a clichés —el aeropuerto, el ex celoso, la gran declaración final—, pero su encanto reside en lo que late debajo, una invitación a creer que incluso cuando todo parece perdido, uno puede reinventarse. En un mundo donde el cambio suele dar miedo, esta película es como una receta heredada de la abuela, sencilla, reconfortante y llena de posibilidades. Nos recuerda que el amor, como la cocina, no se trata de seguir pasos exactos, sino de animarse a probar, a equivocarse, a volver a empezar. Esta es una de esas historias que se ven mejor con una copa de vino y el corazón abierto, no cambiará tu vida, pero quizá te susurre algo importante: “La felicidad no está en lo que perdiste, sino en lo que te atreves a crear después.”
- BREGUET, el tiempo como obra de arte
250 años de precisión, belleza y audacia relojera Hay nombres que el tiempo pronuncia con reverencia, Breguet no es sólo uno de ellos, es un arquitecto, artesano y poeta del tiempo. En cada una de sus creaciones late la historia de la relojería moderna, el pulso de una inteligencia que desafió siglos y la estética de un hombre que supo transformar los engranajes en arte. Hoy, en el marco de su 250 aniversario , la Manufactura Breguet nos invita a una doble celebración de la elegancia y la precisión, el Classique 7235 y el Classique 7225 , dos relojes que, como espejos enfrentados, reflejan pasado y futuro en una danza de equilibrio neoclásico y tecnología visionaria. Classique 7225 , La elegancia como herencia viva El Classique 7235 no es una creación más; es una carta de amor a los fundamentos del estilo Breguet. Inspirado en el reloj N°5 de 1794, este modelo limitado a 250 piezas condensa dos siglos y medio de refinamiento estético y coherencia técnica. Cuando Abraham-Louis Breguet llegó a París en 1775, los relojes eran un derroche barroco de ornamentos. Él los desnudó, les devolvió la claridad, la proporción, la legibilidad. Creó un nuevo lenguaje visual —el estilo Breguet— que aún hoy define lo que entendemos por elegancia. El 7235 recupera esa pureza. Su esfera, elaborada en oro Breguet de 18 quilates , presenta un guilloché grabado a mano con el motivo Quai de l’Horloge , la dirección histórica donde el maestro fundó su leyenda. Entre sus complicaciones — reserva de marcha a las 10:30, fase lunar a las 2 y pequeño segundero a las 5 — se despliega un juego de simetrías y asimetrías que sólo Breguet sabe armonizar. Su movimiento, el calibre 502.3.DRL, es un prodigio de miniaturización automático, con espiral de silicio y apenas 3,95 mm de grosor. Una proeza que mantiene viva la idea original del reloj perpetuo de 1794, el primer antepasado del reloj automático moderno. Por primera vez, el centro de su caja muestra un guilloché horizontal —y no vertical—, mientras que el fondo de zafiro revela una vista aérea grabada a mano del legendario plano de Turgot de París , un homenaje a la ciudad, al tiempo y al hombre que los unió. El resultado es un reloj que parece respirar al ritmo de la historia, ligero como el pensamiento, profundo como el tiempo. ⸻ Classique 7225 , la ciencia del movimiento perpetuo. Si el 7235 honra la estética de Breguet, el Classique 7225 celebra su genio técnico. Es el sucesor espiritual del reloj N°1176 —uno de los primeros con tourbillon— y representa la culminación de la obsesión de Breguet, por la precisión absoluta, equipado con un escape de alta frecuencia (10 Hz) y un volante pivotante magnético, el 7225 convierte al antiguo enemigo del relojero —el magnetismo— en su más fiel aliado. Dos microimanes sostienen el eje del volante, anulando la fricción y garantizando una estabilidad de amplitud inédita. Una idea tan audaz que parece más propia del siglo XXII que de una casa nacida en 1775. A través de su fondo de zafiro, la magia se vuelve visible, la rueda del escape se transforma en un fenaquistiscopio, una animación que alterna las fechas 1775 y 2025 veinte veces por segundo. El tiempo, literalmente, se anima. La esfera del 7225 evoca la del N°1176, con dos pequeños segunderos —a las 2 y a las 10— , una reserva de marcha en abanico y un corazón que late con una precisión certificada de ±1 segundo por día. Es el tipo de perfección que habría emocionado al propio Abraham-Louis Breguet. ⸻ El Sello Breguet : Ética, arte y exactitud, este aniversario no es sólo conmemorativo, es fundacional. Breguet introduce su nuevo Sello de Excelencia , una certificación que trasciende la técnica y se adentra en lo moral. Se basa en tres pilares, calidad, rendimiento y ética . Cada reloj que porta este sello no solo garantiza acabados a mano según estándares internos más estrictos que cualquier norma suiza, sino que asegura la trazabilidad, la sostenibilidad y el respeto por el legado artesanal. El tiempo, para Breguet, no es solo una medida, es una responsabilidad. ⸻ El arte de desafiar lo evidente, en un mundo donde la relojería tiende al exceso, Breguet sigue fiel a su ideal, la belleza de la simplicidad inteligente. Cada tornillo, cada número romano, cada curva azulada de sus agujas es una declaración de principios. El Classique 7235 y el Classique 7225 no buscan impresionar, buscan emocionar. Son recordatorios de que el verdadero lujo no es la ostentación, sino la coherencia entre la forma y la función, entre el arte y la ciencia, entre el hombre y su tiempo. ⸻ Breguet, o el alma del tiempo Abraham-Louis Breguet solía decir que el reloj perfecto no debía llamar la atención, sino invitar al silencio. En esa quietud, el tiempo deja de ser una amenaza y se convierte en compañía. Hoy, dos siglos y medio después, esa filosofía sigue latiendo, en cada Classique, en cada tornillo, en cada guilloché, la Manufactura Breguet nos recuerda que el verdadero lujo no se mide en minutos, sino en legado y ese legado, como el tiempo mismo, es eterno.
- CASA TORO
LA TABERNA CASTIZA QUE LATE AL RITMO DE MADRID Cesar Molero y Fran Porras En una esquina discreta, frente al eco solemne de la Plaza de Toros de Las Ventas, ha nacido un templo de lo castizo con alma andaluza y corazón madrileño, se llama Casa Toro (Julio Camba, 5. Madrid) y, desde que abre sus puertas cada día, el aire se llena de ese rumor de copas, risas y aromas que anuncian que algo bueno está pasando. La firma de este proyecto lleva el sello de César Molero, un hostelero de raza, de esos que miran a los ojos a cada cliente como si fueran amigos de toda la vida. Su trayectoria —ya consagrada con El Tentadero— respira oficio y autenticidad. En Casa Toro, Molero no solo sirve platos, ofrece hospitalidad, ritmo y alma. Es el tipo de lugar donde el servicio se mueve al compás del arte y donde la cercanía no es un gesto aprendido, sino un latido natural. “Aquí no se viene solo a comer, se viene a pertenecer.” —César Molero Al frente de los fogones, el talentoso Fran Porras construye una cocina de raíz madrileña con acentos del sur. Su recetario, directo y honesto, tiene algo de emoción en cada bocado. Los Torreznos ‘Campeones de Madrid’ , la Ensaladilla rusa con gamba al ajillo o los Huevos rotos con migas de rabo de toro son ya platos icónicos, irresistibles tanto para los curiosos como para los habituales. Luego llegan los tesoros, como las Mollejas de cordero, la Oreja reinventada y, por supuesto, el majestuoso Guiso de rabo de toro, que se cuece lento, como las buenas historias. La carta, breve y cuidada, permite pasearse por sabores familiares sin renunciar al descubrimiento, de chacinas que huelen a campo, pescados que evocan la costa y un vermut de La Dolores que marida con cualquier conversación. Los vinos recorren distintas denominaciones de origen, y la caña de Águila, bien tirada, pone el broche de oro al ritual del mediodía. “Cada plato guarda una historia y todas saben a Madrid.” —Fran Porras El espacio, diseñado por Néstor Marcos Architecture, reinterpreta la taberna castiza desde una mirada contemporánea, canastos de mimbre rebosantes de plantas, tarros de conservas y una atmósfera cálida que invita a quedarse. La luz, tamizada y amable, convierte cada rincón en un refugio que huele a sobremesa larga y a vida compartida. Y cuando cae la tarde, Casa Toro se transforma. De jueves a sábado , la música en directo —flamenco, rumba, versiones canallas— convierte el salón principal en una pequeña verbena madrileña donde las palmas sustituyen a las palabras y el arte se desborda en cada mesa. Abierta los siete días de la semana, desde las 12:30 hasta la 01:00 h, Casa Toro no entiende de horarios ni de prisa, aquí se viene a celebrar Madrid, su bullicio, su alegría, su hambre de vivir. Casa Toro no es solo una taberna; es una declaración de amor a lo castizo, una oda al sur desde el corazón de la capital. Frente a Las Ventas, entre risas y guisos, el alma madrileña vuelve a tener casa.
- Collar Cibeles de Carrera y Carrera
💎 La naturaleza convertida en joya Cada creación de Carrera y Carrera es un mito en movimiento, el Collar Cibeles, perteneciente a la colección Elements, encarna esa alquimia entre el arte y la naturaleza que define el espíritu de la firma madrileña. Tallado en oro amarillo de 18 quilates, el collar se compone de 273 diamantes, 123 diopsidas, 9 peridotos y 8 zafiros, piedras que parecen captar los destellos de los cuatro elementos, el agua que fluye, el fuego que arde, la tierra que sostiene y el aire que inspira. Su diseño, minuciosamente equilibrado, transforma el cuerpo en un paisaje de luz, donde cada gema brilla con la precisión de un verso. Más que una joya, el collar Cibeles es una metáfora, la unión entre la feminidad y la fuerza creadora. Un amuleto para quienes entienden que la verdadera elegancia es la que respira con la naturaleza. PVR: 117.480 €











