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  • Tecnología y alma humana. Estudio global de HP

    El nuevo eje del trabajo del siglo XXI En este tiempo líquido donde los modelos laborales se reinventan casi a la velocidad de un latido, la tecnología se ha convertido —más que en una herramienta— en un factor emocional, un vector silencioso que redefine nuestra relación con el trabajo. Lejos de ser un simple engranaje productivo, hoy emerge como el gran habilitador de bienestar, claridad y equilibrio. Así lo confirma el Índice sobre la Relación con el Trabajo 2025 , el estudio global de HP que analiza con precisión quirúrgica el pulso emocional de los trabajadores del conocimiento en 14 países, incluyendo España. Lo que revela es tan desafiante como esperanzador. En un contexto laboral en tensión, cuando el trabajo exige más de lo que devuelve, solo el 18 % de los trabajadores del conocimiento en España mantienen una relación positiva con su empleo . Una cifra seis puntos inferior a la de 2024 y que nos sitúa por debajo de la media europea. Detrás de este descenso late una mezcla compleja entre mayor presión organizativa, recortes, cambios en las condiciones laborales y una sensación compartida de que las empresas piden más… con menos claridad . El 61 % de los empleados percibe un incremento evidente en las exigencias. Más de la mitad ha vivido modificaciones contractuales en el último año y aun así, el dato clave no es la caída, es la oportunidad . Porque según el estudio, el 85 % de los factores que determinan la satisfacción laboral dependen directamente de las organizaciones. Suena casi poético, el bienestar del trabajador no está escrito en mármol, sino en las decisiones diarias de un liderazgo más humano, más transparente y más consciente. Es aquí donde la tecnología deja de ser recurso y se convierte en palanca cultural. La tecnología como motor emocional, puede hacer que te sientas bien en el trabajo HP lo afirma con rotundidad , los empleados que cuentan con la tecnología adecuada duplican la probabilidad de tener una relación saludable con su trabajo y quienes perciben que su empresa invierte en innovación son cinco veces más propensos a sentirse realizados. Si necesitábamos pruebas de que la tecnología no solo optimiza procesos, sino que nutre motivaciones, aquí están. Hoy, el 83 % de los empleados españoles utiliza IA, y un 45 % lo hace cada día . La emplean para generar contenido, automatizar tareas, analizar información o liberar tiempo para actividades de mayor valor estratégico . La IA, lejos de desplazar, está ayudando a respirar y devolviendo a los profesionales aquello que siempre reclamaron, enfoque, claridad, sentido. “Cuando la tecnología se pone al servicio de las personas, transforma los entornos laborales en espacios más productivos, inclusivos y satisfactorios.” (Inés Bermejo, directora general de HP España y Portugal) La visión no es futurista. Es presente. El equilibrio, optimismo y propósito, son la huella humana de la innovación Los resultados lo confirman: 64 % de los empleados asegura que la tecnología ha mejorado su equilibrio entre vida personal y profesional. 49 % ya percibe un impacto positivo en su bienestar laboral. 58 % se siente entusiasmado con el potencial de la IA. La tecnología, implementada con ética, accesibilidad y sensibilidad, se convierte en bienestar emocional, productividad sostenible y conexión profunda con el propósito profesional . Es un mensaje claro, la innovación no nos aleja de lo humano; nos acerca a una versión más consciente de nosotros mismos. Una fuerza laboral multigeneracional unida por la era de lo digital La revolución tecnológica no entiende de edad, y esta es una de las noticias más alentadoras del estudio. La Generación Z, que será el 26 % de la fuerza laboral española en 2025 , lidera la adopción, nueve de cada diez usan IA en su día a día. La Generación X la utiliza en un 70 %. Los baby boomers, en un 60 % . Ya no hablamos de brecha digital, sino de un ecosistema compartido, donde cada generación encuentra en la tecnología una forma de trabajar mejor… no más . Ocho de cada diez jóvenes incluso estarían dispuestos a renunciar a parte de su salario a cambio de más formación . Una llamada elegante a las empresas, los empleados no piden beneficios, piden crecimiento. Crecimiento empresarial y bienestar laboral: dos vectores que avanzan juntos Una de las conclusiones más potentes del informe es la relación directa entre bienestar y resultados financieros. Cuando los empleados se sienten realizados, impulsan el crecimiento del negocio y cuando la organización crece, devuelve al empleado motivación, orgullo y sentido de pertenencia. Es una danza simbiótica, estratégica y profundamente humana, donde la tecnología no es la coreografía, sino el ritmo que sostiene el movimiento. Una oportunidad estratégica para las empresas españolas HP defiende un modelo donde propósito, flexibilidad y tecnología conviven para construir el futuro del trabajo. Y lo hace a través de un ecosistema completo: • Dispositivos con IA integrada • Soluciones de colaboración híbrida • Seguridad avanzada • Herramientas que optimizan procesos y liberan talento. Es una invitación a las organizaciones a dar un paso definitivo, transformar la tecnología en un aliado emocional, operativo y estratégico. Hacia un futuro laboral más humano, más inteligente y más consciente La tecnología no está aquí para sustituir nuestra humanidad, está aquí para potenciarla, para que el trabajo deje de ser una trinchera y vuelva a ser un espacio de propósito, creación y crecimiento. El estudio de HP lo ilumina con claridad, La innovación no es un lujo, es un camino hacia el bienestar laboral y las empresas que lo entiendan serán las que lideren un futuro más sostenible, más humano y más brillante. Trabajar mejor sin trabajar más. Ese es el nuevo paradigma y la tecnología, bien dirigida, es su llave maestra.

  • Montblanc x Ferrari:

    La velocidad se escribe con tinta En el universo del lujo, hay encuentros que trascienden el objeto y se convierten en declaración de principios. Montblanc y Ferrari, dos casas que respiran artesanía, historia y velocidad —una sobre el papel, la otra sobre el asfalto—, vuelven a entrelazar sus destinos con el lanzamiento de la Meisterstück Great Masters Ferrari Tailor Made Classica Edición Especial . Una pieza que no es simplemente una pluma, sino un manifiesto en miniatura de lo que significa crear sin concesiones. Este lanzamiento inaugura una trilogía inspirada en el exclusivo programa Ferrari Tailor Made , la experiencia de personalización absoluta donde cada cliente puede transformar su coche en un reflejo de su identidad. El primer universo que inspira esta edición es Classica , evocación de la edad dorada de Ferrari en las décadas de 1950 y 1960, cuando sus deportivos GT se convirtieron en iconos que aún hoy aceleran el pulso de los coleccionistas. Un volante convertido en escritura La pluma recoge en cada detalle el lenguaje visual de aquellos automóviles inmortales. El barrilete luce incrustaciones de caoba, atravesadas por una línea de laca negra, como si se tratase del pulido volante de un Ferrari GT vintage. Los acabados platinados, que recuerdan al brillo metálico de los cromados de época, conviven con un motivo de rejilla en el cono y la caperuza del capuchón, un guiño a los radios del volante original. El resultado es una sensación de movimiento detenido, como si la pluma fuese un coche detenido en la parrilla de salida, a punto de rugir, pero transformando la potencia en palabras. El diálogo entre dos símbolos Montblanc corona la pieza con su emblema eterno, esta vez iluminado en amarillo Giallo Modena , homenaje a la ciudad natal de Ferrari. En el barrilete aparece el Cavallino Rampante , discreto pero inconfundible, recordándonos que la pasión de Enzo Ferrari late todavía en cada trazo. El plumín, en oro macizo Au750 rodiado, esculpido con un patrón de rejilla, se convierte en el verdadero motor de esta máquina de escribir emociones. Como los paneles martillados a mano de los Ferrari clásicos, es un recordatorio de que la artesanía es siempre la base de la innovación. Más que escribir, pilotar en el papel Con esta colaboración, Montblanc y Ferrari nos demuestran que la verdadera autoexpresión no entiende de límites ni de soportes, puede sentirse en la vibración de un V12 a 8.000 rpm, o en la curva de una palabra manuscrita, porque escribir, al igual que conducir, es un acto íntimo, instintivo y profundamente humano. No se trata de tener una pluma o un coche, sino de poseer un pedazo de legado. Objetos que cuentan historias y que, a su manera, nos invitan a escribir la nuestra. Disponible desde octubre de 2025 en boutiques Montblanc y Ferrari seleccionadas, la Meisterstück Great Masters Ferrari Tailor Made Classica Edición Especial  es más que un instrumento de escritura, es la fusión de dos pasiones, el arte de escribir y la emoción de conducir, destiladas en un objeto de deseo que se lleva en el bolsillo pero que acelera en el corazón.

  • Hamilton: Cuando el tiempo se convierte en un juego

    Hay marcas que no solo fabrican relojes, sino que crean símbolos. Hamilton es una de ellas. Su historia late entre raíles de ferrocarril, cabinas de pilotos, rodajes de Hollywood y ahora, en un movimiento tan audaz como natural, en las coordenadas infinitas de los videojuegos. Desde hace casi un siglo, Hamilton ha sabido contar historias midiendo segundos. En Interstellar un reloj se convirtió en el vínculo entre padre e hija a través del espacio-tiempo; en Tenet, fue el testigo de una narración plegada sobre sí misma. Ahora, ese mismo espíritu de inmersión cruza la pantalla para habitar mundos virtuales donde cada jugador no solo observa, sino que crea su propio destino. El tiempo jugado: Far Cry 6 La primera incursión de Hamilton en el gaming llegó con Far Cry 6. Allí, en medio de una isla marcada por la revolución, los jugadores podían llevar en su muñeca —virtual y real— el Khaki Field Titanium Automatic. Inspiración militar, titanio ligero, espíritu robusto. Un reloj diseñado tanto para resistir la batalla digital como para acompañar la vida cotidiana fuera de la pantalla. Ese puente entre el código binario y el acero tangible convirtió a Hamilton en pionero: el primer reloj de marca en aparecer dentro de un videojuego. El tiempo narrado: Death Stranding 2 Si Far Cry fue acción, Death Stranding 2 es atmósfera, soledad y épica. En colaboración con Hideo Kojima, Hamilton creó el American Classic Boulton Death Stranding 2 Limited Edition, un guardián del tiempo con caja de titanio en PVD negro, agujas que parecen anillos suspendidos en la nada y un segundero naranja que late como un latido en la oscuridad. Es un reloj pensado no solo como pieza, sino como símbolo: medir el tiempo en un universo donde caminar se convierte en resistencia poética. El tiempo táctico: Call of Duty: Black Ops 7 En Call of Duty: Black Ops 7, el reloj no es un accesorio, es estrategia. El Khaki Field Auto 38 mm Call of Duty es una herramienta compacta, precisa, con esfera negra, Super-LumiNova® y espíritu de misión. En el fragor de la acción, cada segundo es un arma, cada minuto una decisión que cambia el rumbo de la partida. Aquí, Hamilton convierte la relojería en táctica militar, sin perder el refinamiento que lo caracteriza. Relojes que cuentan historias El salto de Hamilton al universo de los videojuegos no es casualidad. Es la consecuencia natural de su obsesión por la narración. El cine y el gaming comparten un mismo lenguaje: mundos inmersivos, personajes con capas, detalles que sostienen la verosimilitud. Pero el videojuego tiene una diferencia esencial: el jugador es protagonista. Y en ese papel, el tiempo —y el reloj— se convierten en compañeros inseparables. Hamilton no entra en los videojuegos para hacer marketing. Lo hace porque entiende que un reloj puede ser algo más que un instrumento: puede ser una extensión de la experiencia, un objeto que vive en el cruce entre la ficción y la realidad. Una pieza que nos recuerda que, aunque los mundos cambien, el tiempo siempre nos pertenece. Tres relojes, tres universos: Khaki Field Titanium Automatic (Far Cry 6) Caja de 42 mm de titanio, movimiento H-10 con 80 horas de reserva, correa NATO de piel de becerro, con un precio de 1.045 €. American Classic Boulton Death Stranding 2 Limited Edition Caja de titanio PVD negro de 36x48 mm, brazalete arenado de tres filas, segundero naranja, logotipo del juego en el fondo. Precio: 1.625 €. Khaki Field Auto 38 mm Call of Duty Caja de acero de 38 mm, movimiento H-10, correa NATO verde caqui, resistencia al agua de 100 m. Precio: 925 €. “En el cruce entre el código y la mecánica, Hamilton nos recuerda que el tiempo también se juega.”

  • El banquero

    🖋️ Cuando el alma lucha contra el sistema. Una historia real de valentía, sueños invisibles y trajes como armaduras, finanzas, racismo y resistencia en clave cinematográfica. Hay películas que entretienen, otras que informan y unas pocas, las más escasas y valientes, que hacen algo más, nos reconcilian con la historia sin maquillarla, y nos recuerdan que la dignidad no se hereda, se conquista. El banquero (The Banker), disponible en Apple TV+, es una de esas joyas raras. Esta es la historia de dos hombres negros en los Estados Unidos de los años 60, una época en la que el color de piel podía marcar la frontera entre el éxito y el silencio. Una época —no tan lejana como parece— donde el talento de un hombre no valía si no venía acompañado de una tez blanca. Pero Bernard Garrett no aceptó esa mentira. ¿Qué late en el corazón de El banquero? No es una película sobre dinero. Es una película sobre el derecho a soñar con libertad. Sobre cómo la inteligencia y la estrategia pueden convertirse en las herramientas de quienes, durante siglos, fueron apartados de los grandes salones del poder. Bernard Garrett —interpretado por un Anthony Mackie sereno y poderoso— no buscaba solo comprar edificios o bancos. Quería comprar justicia. Acceder al corazón del sistema financiero para abrir puertas a quienes nacieron con todas cerradas. Y junto a Joe Morris (un Samuel L. Jackson deliciosamente irreverente, entrañable, preciso), ideó un plan que rozaba lo imposible: enseñar a su comunidad a ser dueña de su destino económico en un mundo que los prefería como empleados, no como propietarios. 🎩 Trampas del poder: cuando el traje es escudo y el color es cárcel En esta historia real, los protagonistas recurren a Matt Steiner (Nicholas Hoult), un hombre blanco sin experiencia, para que sea la “cara visible” de sus negocios. Ellos, invisibles y sabios, se ocultan en las sombras como cerebros financieros. El resultado es tan brillante como amargo, para triunfar en América, un hombre negro tenía que esconderse tras una máscara blanca. ¿No es ese, acaso, uno de los grandes pecados estructurales de nuestra historia contemporánea? El vestuario, sobrio y elegante, no es solo decoración, cada traje es una declaración de resistencia silenciosa. Los personajes se visten como los poderosos no para parecerse a ellos, sino para derribar su exclusividad. 🧭 Valores que atraviesan la pantalla Educación como emancipación, Garrett entendía que enseñar finanzas a la comunidad afroamericana era más revolucionario que cualquier manifestación. Conocer el sistema es la primera forma de liberarse de él. Resistencia sin violencia, esta es una historia de inteligencia, no de armas, de tenacidad, no de gritos, es el triunfo de la mente frente a un muro social de ignorancia y prejuicio. Aliados improbables, en un tiempo de división racial, esta historia también muestra que la empatía y la alianza pueden cruzar colores cuando hay una causa justa. 📽️ Una lección para el presente Hoy, en pleno 2025, aún vivimos en un mundo donde las oportunidades no son iguales para todos, las barreras han cambiado de forma, pero siguen ahí, en los techos de cristal, en los códigos invisibles de poder, en las miradas que juzgan antes de escuchar. El banquero no es una película sobre el pasado, es una advertencia sobre el presente y un mapa, también, hacia un futuro más justo. 🎭 Interpretaciones que conmueven sin sobreactuar Anthony Mackie es puro control emocional. Un hombre que no grita, pero te obliga a escucharlo. Su interpretación es brillante. Samuel L. Jackson da alma al relato. Su humor es un salvavidas en medio de la injusticia. Nicholas Hoult encarna la transformación, de simple peón a aliado moral. Su evolución es una metáfora de lo que todos podemos llegar a ser: cómplices del cambio. El vestuario es una delicia, cada traje, cada peinado, cada oficina, cada coche… está elegido con una precisión quirúrgica para transportarnos a los años 60. Pero más allá del preciosismo, la estética aquí tiene una función narrativa: el poder se viste, se camufla, se exhibe. En El banquero, el traje es armadura, símbolo y disfraz. El uso de colores —grises, marrones, azules oscuros— transmite tanto opresión como elegancia. La dirección de arte es sobria, pero efectiva, como el plan de Garrett y Morris, todo está calculado al milímetro. La base moral: conocimiento es poder El verdadero corazón de la película no es el dinero, ni siquiera el racismo, sino la educación. Garrett quiere que su comunidad aprenda cómo funciona el sistema financiero, cómo comprar propiedades, cómo acceder al crédito, cómo pasar de ser explotados a ser propietarios. En un país donde los afroamericanos estaban sistemáticamente excluidos del poder económico, El banquero es una historia de empoderamiento. De cómo la inteligencia puede ser un acto revolucionario, de cómo enseñar a los demás no es solo un gesto noble, sino un desafío político. 📍¿Por qué ver El banquero hoy? Porque todos conocemos historias de héroes que lucharon con fuerza, pero El banquero nos cuenta una historia de hombres que lucharon con elegancia e inteligencia y eso, en un mundo cínico, es profundamente conmovedor. Porque nos recuerda que no basta con quejarse del sistema, hay que conocerlo, dominarlo, y después… abrir las puertas para los demás. “Cuando sabes cómo funciona el juego, ya no necesitas que te inviten a jugar.” El banquero no grita, no necesita explosiones, ni giros dramáticos exagerados. Su fuerza está en la tensión sorda de cada escena, en el subtexto social, en las miradas que no pueden decir lo que piensan. Es una película que habla de finanzas, pero es puro humanismo. Habla de bancos, pero va sobre justicia. Es cine histórico, pero su mensaje es absolutamente contemporáneo. En tiempos en los que el racismo adopta formas más sutiles —pero igual de peligrosas— El banquero es un recordatorio poderoso de que aún hay partidas por jugar y a veces, ganarlas requiere inteligencia, aliados inesperados y un par de trajes bien cortados. Frase para recordar: “Si no puedes entrar por la puerta principal, construye otra casa.”

  • El Último Soldado

    Una oda a la memoria, la gloria, el amor, la amistad y la despedida En la penumbra de la historia, cuando los nombres se diluyen en cifras y las batallas se convierten en párrafos fríos de los libros de texto, emerge El Último Soldado , (2023) una película protagonizada por Pierce Brosnan, como un canto profundo a la fragilidad humana y la trascendencia de un solo hombre. No es una cinta de guerra más, es una obra poética y brutal que explora los pliegues del alma, el precio de la fama y el peso de una despedida que no es solo personal, sino colectiva. Un simple hombre, una nación entera La historia nos sitúa en los estertores de la Segunda Guerra Mundial, durante la víspera del Día D, donde Brosnan interpreta a Thomas Harrow, un soldado raso sin medallas, sin linaje y sin aspiraciones de grandeza. Harrow es, en apariencia, uno más entre miles, perdido en la inmensidad de la maquinaria militar. Sin embargo, un acto inesperado de valentía, captado por la cámara de un joven periodista de guerra, lo convierte en símbolo nacional. Los medios de comunicación de la época, sedientos de héroes, amplifican su imagen hasta convertirlo en el rostro de la resistencia y la esperanza. La ironía es devastadora, Harrow nunca quiso ser un ícono, mientras su rostro se imprime en periódicos y carteles, él sigue enfrentando las mismas miserias que cualquier soldado: hambre, miedo y pérdida. La película plantea una pregunta incómoda y profundamente actual: ¿Hasta qué punto la fama puede deformar la verdad? ¿Y cómo un país puede proyectar sus sueños y sus culpas en un solo hombre? En el corazón del relato late la amistad de Harrow con James Carter, interpretado magistralmente por un joven actor que aporta frescura y vulnerabilidad. Carter, carismático y temerario, es el verdadero héroe no contado, es él quien inspira a Harrow, quien lo impulsa a seguir adelante cuando todo parece perdido. Sin embargo, la tragedia llega pronto, cuando Carter muere en combate en un momento de sacrificio silencioso, mientras la prensa atribuye su acto de heroísmo a Harrow por error. Aquí reside uno de los nudos más desgarradores de la película, vivir con la gloria que pertenece a otro. Harrow se ve atrapado en una mentira involuntaria que lo corroe. Cada aplauso que recibe es una daga que le recuerda que el hombre que debería estar vivo y reconocido yace bajo tierra, olvidado. Brosnan, en uno de los papeles más contenidos y emocionantes de su carrera, ofrece una interpretación que equilibra culpa, humildad y un profundo amor por su amigo caído. El viaje final: amor y despedida Décadas después, la guerra ha terminado, pero no la guerra interior de Harrow. Ya anciano, convertido en leyenda viviente, emprende un último viaje. Su objetivo no es la gloria ni la redención pública, es despedirse de dos fantasmas. Primero, de su amigo Carter, cuya tumba en Normandía nunca ha visitado. Segundo, de Evelyn, la mujer que ambos amaron en silencio. Ella fue su novia durante la guerra, pero siempre sospechó que su corazón pertenecía a Carter. El clímax emocional llega en una escena de una belleza devastadora: Harrow, sentado en un banco frente al mar, le confiesa a Evelyn que toda su vida ha sido una prolongación de la de su amigo. Que él vivió, amó y fue celebrado en su nombre. En un susurro final, pronuncia la frase que da sentido a la película: “No fui yo quien sobrevivió… fue su recuerdo quien me sostuvo.” Más allá de la guerra: un espejo para nuestra época El Último Soldado no es solo una película sobre el Día D. Es un recordatorio de que, incluso hoy, los medios siguen creando héroes a partir de narrativas simplificadas, olvidando la complejidad humana que hay detrás. En tiempos donde la fama se mide en clics y tendencias, la figura de Harrow nos invita a cuestionar qué precio estamos dispuestos a pagar por un símbolo. La dirección, sobria y elegante, evita los clichés bélicos. Las batallas son mostradas con crudeza, pero el verdadero combate se libra en los silencios: en la mirada de Brosnan mientras observa una foto antigua, en la respiración entrecortada de Evelyn, en la ausencia palpable de Carter. La banda sonora, minimalista, funciona como un susurro constante, como el recuerdo que nunca se extingue. La película cierra con una imagen inolvidable, Harrow, ya en sus últimos días, camina por la playa de Normandía mientras las olas borran las huellas de sus pasos. Es un final poético que nos recuerda que, al final, todos somos soldados anónimos en la batalla de la vida, y que la verdadera inmortalidad no está en las estatuas ni en las portadas de periódico, sino en las historias que dejamos en el corazón de quienes nos recuerdan. La inmortalidad del último soldado El Último Soldado es más que cine: es una meditación sobre el valor, la memoria y el precio de vivir por otro. Un filme que nos obliga a mirar dentro de nosotros mismos y preguntarnos: ¿de quién son las batallas que estamos peleando… y a quién pertenece la gloria cuando termina la guerra?

  • Vacheron Constantin Overseas QP ultraplano

    La proeza que une eternidad y elegancia En el universo de la alta relojería existen complicaciones que definen el verdadero espíritu de un coleccionista. Una de ellas, sin duda, es el calendario perpetuo, la capacidad de un reloj para anticiparse a las irregularidades del calendario civil y mantenerse preciso durante generaciones. Si a esa maestría técnica se suma la delgadez extrema de un calibre ultraplano, el resultado roza la perfección. Eso es exactamente lo que ofrece el Overseas Calendario Perpetuo Ultraplano de Vacheron Constantin . Complicación icónica en versión ultrafina El corazón de esta creación es el calibre de manufactura 1120 QP/1, un movimiento automático con tan solo 4,05 mm de grosor que integra calendario perpetuo y fases lunares . Una miniaturización que sigue siendo referencia en la relojería suiza y que permite una caja final de apenas 8,1 mm de espesor , delgada hasta el límite sin renunciar a robustez ni a fiabilidad. El mecanismo corrige de forma automática las variaciones del calendario, meses cortos, meses largos y cada cuatro años, el mes de febrero tiene 29 días, conocido como años bisiestos. No necesitará ajustes hasta el año 2100. Una hazaña mecánica que, más allá de la poesía del tiempo, representa un argumento sólido para cualquier coleccionista que busca relojes con relevancia técnica real, una complicación ligera, cómoda y elegante. Dos ediciones, dos personalidades La colección se enriquece con dos nuevas interpretaciones: Oro rosa con esfera dorada satinada, un equilibrio tono que resalta la pureza del diseño. La minutería azul aporta un contraste sutil y elegante, mientras las fases lunares en oro rosa refuerzan la coherencia estética. Oro blanco con esfera burdeos lacada, una combinación sofisticada y atrevida, donde el color profundo aporta modernidad y carácter. El disco de fases lunares en burdeos intensifica el atractivo visual, dialogando con índices y agujas en oro blanco. Ambas referencias mantienen el distintivo brazalete de oro de 18 quilates con eslabones inspirados en la Cruz de Malta, emblema de la Maison, y añaden dos correas de caucho intercambiables, que permiten pasar de la elegancia formal a un estilo deportivo y contemporáneo sin perder exclusividad. La estética al servicio de la mecánica El Overseas Calendario Perpetuo Ultraplano no es solo técnica, también es artesanía. Los acabados visibles e invisibles del calibre —Côtes de Genève, biselados, granulado circular— reflejan la excelencia que acredita el Poinçon de Genève. A través del fondo de zafiro, el coleccionista puede admirar la masa oscilante de oro de 22 quilates, decorada con una rosa de los vientos, símbolo inequívoco del espíritu viajero que define la colección Overseas desde su nacimiento. Versatilidad para coleccionistas exigentes En un único reloj, el coleccionista encuentra tres estilos en uno, el peso sólido y lujoso del brazalete de oro, la frescura minimalista del caucho blanco y la deportividad sofisticada del caucho azul o burdeos. Una propuesta de versatilidad poco común en la Alta Relojería, que suele ofrecer relojes más rígidos en su identidad. Aquí, la posibilidad de transformación aumenta su atractivo y convierte a cada Overseas en un compañero de múltiples escenarios. Para quienes buscan lo definitivo Con casi 270 años de historia, Vacheron Constantin ha demostrado que la relojería puede ser técnica, artística y profundamente humana. Este calendario perpetuo ultraplano es el ejemplo perfecto, un guardatiempo capaz de seducir a los que buscan exclusividad real, innovación probada y una estética intemporal. En palabras de François Constantin, escritas en 1819 y vigentes hoy más que nunca: “Hacerlo mejor si es posible, es siempre posible.” El Overseas Calendario Perpetuo Ultraplano no es un reloj más en la vitrina. Es la confirmación de que la eternidad puede medirse en milímetros. El oro y la luna: dos narrativas En su versión de oro rosa, la esfera se ilumina con rayos de sol satinados. Los contadores parecen flotar en un tono sobre tono que solo se interrumpe por una minutería azul, un detalle mínimo pero esencial, como la firma secreta de un pintor. Las fases de la luna, también en oro rosa, invitan a pensar que este reloj no mide únicamente el paso del tiempo, sino también los silencios de la noche. La versión en oro blanco, por su parte, dialoga con la profundidad del burdeos. El contraste es rico, sofisticado, casi sensorial. Aquí, las fases lunares se tiñen del mismo color intenso, como si fuesen un recuerdo líquido atrapado en el cristal. Ambos guardan un secreto a la vista, su fondo de zafiro revela la masa oscilante de oro de 22 quilates, decorada con una rosa de los vientos. Una metáfora clara, este Overseas no solo acompaña al viajero, lo orienta. Tres estilos, un mismo corazón El Overseas no se ata a un único rol. Se transforma. Puede vestir con el peso majestuoso de su brazalete de oro, mostrarse más urbano con el caucho blanco, o desatar su magnetismo deportivo con el caucho azul o burdeos. Tres estilos en un mismo latido. Versatilidad, sí; pero siempre bajo el mismo denominador: la excelencia. El arte de lo invisible Detrás de cada superficie pulida, de cada línea satinada, de cada ángulo biselado a mano, se esconde la obsesión de Vacheron Constantin por lo invisible. Incluso las piezas que el ojo nunca verá han sido decoradas con la misma devoción que las que brillan en el escaparate. Eso es lo que diferencia un reloj de un objeto eterno. La filosofía de lo imposible Desde 1755, la Maison ha cultivado una búsqueda incesante: la de hacer mejor lo que ya era sublime. François Constantin lo escribió en 1819: “Hacerlo mejor si es posible, es siempre posible”. El Overseas Calendario Perpetuo Ultraplano encarna esa máxima: belleza sin arrogancia, complicación sin esfuerzo, técnica invisible al servicio de la poesía del tiempo. Un reloj, tres estilos, infinitas vidas. El viajero que lo porte no llevará solo un guardatiempo: llevará un recordatorio silencioso de que la eternidad cabe en 8,1 mm de grosor.

  • Match

    La reina de las apps de citas — Una odisea humana en el mundo tecnológico Match, La reina de las apps de citas (“Swiped”, 2025) es un biopic dirigido por Rachel Lee Goldenberg, escrito por ella junto a Bill Parker y Kim Caramele. Se ha estrenado el 19 de septiembre en Disney+, tras su presentación en el Festival Internacional de Cine de Toronto. La protagonista es Whitney Wolfe Herd , encarnada por Lily James. La película nos relata su salto desde recién graduada universitaria hasta convertirse en la fundadora de Bumble , tras su paso por Tinder. Lo que parece un camino de éxito inmediato, no es más que la silueta perfecta de una lucha intensa de machismo, acoso, traiciones, ansiedad moral, decisiones difíciles. Lo más poderoso de esta película no es la tecnología per se, sino lo que la rodea, los silencios incómodos en reuniones donde ella es la única voz femenina con peso; la mirada eterna del escrutinio público; la tensión entre lo que se debe hacer para avanzar y lo que se quiere hacer para no traicionar los principios. Whitney no es una heroína sin fisuras, hay momentos en los que duda, en los que siente el peso de la intimidación, en los que su ideal se choca contra realidades corporativas opresoras. Hay escenas que desgarran por su cotidianidad: correos sin respuesta, reuniones donde sus ideas se diluyen, o son apropiados por otro, compañeros que se sienten amenazados, situaciones legales insoportables. Los diálogos, incluso los silencios, dibujan una atmósfera de tensión constante, pero también hay belleza, en la camaradería entre mujeres que se respaldan, una vez superada la competitividad, en los momentos íntimos donde Whitney reflexiona, en la chispa de la creación cuando una idea se convierte en diseño, en producto, en comunidad. La película participa del género de “empresa startup narrada en cine”, recordando a The Social Network, Hambre de Poder, etc., pero destacándose por poner el foco en lo ético, lo humano y del género. Whitney no quiere repetir Tinder, quiere algo distinto, un espacio donde las mujeres tengan el poder de iniciar, donde se modulen las dinámicas de género. Esa propuesta de valor diferencial es lo que le da autoridad y sentido. Enfrentarse al machismo, a la invisibilidad, a la denigración; y aún así persistir. No es un camino recto ni suave, pero la película muestra cómo la determinación y la flexibilidad emocional son claves. Con la creación de cultura interna auténtica, Whitney decide construir no solo un producto tecnológico, sino una cultura diferente — menos tóxica, más equitativa, más segura — aunque eso implique riesgos, costos personales y profesionales. Gestión de la marca personal, lidiar con el escrutinio mediático, con los rumores, con los enfrentamientos legales. Su nombre, su integridad, su visión son también activos que hay que cuidar. La película lo muestra con transparencia, no todo es desarrollo de producto, también es reputación, también es narrativa. La innovación no solo para ganar usuarios o dinero, sino para cambiar reglas, para cuestionar normas establecidas. Aquí el diseño de Bumble (la funcionalidad, quién inicia la conversación, ...) funciona como acto de justicia digital. La película funciona cuando humaniza a las personas detrás de los logos, no idealiza, no demoniza sin matices, permite que veamos que Whitney tiene momentos débiles, que dudas, que se equivoca, que siente miedo. A veces flaquea en el ritmo — algunos críticos señalan que ciertos pasajes se alargan más de lo necesario, o que la construcción dramática sigue fórmulas ya vistas, pero la fuerza de la historia radica en su verdad emocional más que en su originalidad narrativa. Lo que conmueve es la idea de que romper el techo de cristal no es solo una metáfora, sino una serie de batallas diarias; el precio personal; las contradicciones de querer liderar sin perder la humanidad; ese punto donde se entrelaza lo laboral con lo íntimo. En este reflejo que Match, la reina de las apps de citas nos ofrece, hay valores y estrategias que no se aprenden en libros sino viviéndolos, y que se pueden aplicar en el día a día: Integridad : Mantener principios (igualdad, respeto, responsabilidad) aún cuando el sistema no los premie o incluso los castigue. Tener valores firmes le da legitimidad a largo plazo. Coraje : Emprender no es para los que no tienen miedo, sino para los que avanzan aún con miedo. En tu campo, que exige novedad, audacia, contar historias distintas. Empatía y liderazgo humano : No solo dirigir empresas o equipos, sino reconocer el impacto humano de cada decisión; apoyar, escuchar, crear espacio seguro. Innovación con propósito : No basta romper moldes tecnológicamente; es poderoso cuando la innovación va acompañada de un propósito ético, social, justo. Resiliencia y adaptación : Habrá tropiezos, desilusiones, errores. Lo clave es aprender, pivotar, reconsiderar, recomenzar si hace falta. Visibilidad sin perder autenticidad : En un mundo saturado de narrativas de éxito, ser visto, pero de manera que represente lo que crees, no solo lo que vende. Si miramos hacia adelante, Match no es solo un biopic sobre Whitney Wolfe Herd; es un faro para cualquiera que cree, para quien se siente sin derecho porque nadie lo escuchó; para quien quiere reformar las reglas de juego en tecnología, en cine, en empresa, en vida. Te invito a ver la película con los sentidos despiertos, preguntándote: ¿en qué aspectos de mi trabajo estoy aceptando reglas que no creé? ¿Dónde puedo ser innovador no solo en producto, sino en ética y cultura? Porque al final, construir algo grande no es solo hacerlo rentable: es hacerlo con dignidad.

  • La punta del iceberg

    El frío rostro de las presiones para cumplir objetivos inalcanzables en las multinacionales El cine tiene la capacidad de iluminar rincones de la realidad que preferimos no mirar. La punta del iceberg (2016), una película inspirada en hechos reales, es la ópera prima de David Cánovas, basada en la obra teatral de Antonio Tabares. Bajo la apariencia de un thriller corporativo, la película se convierte en un espejo de nuestro tiempo, mostrando cómo las dinámicas de poder en las multinacionales moldean —y a menudo destruyen— la vida de quienes dependen de ellas. El escenario del poder El argumento parte de un hecho dramático, varios empleados de la misma sede de una empresa tecnológica se han suicidado en un corto espacio de tiempo. Para contener el escándalo, la dirección encarga a Sofía Cuevas (Maribel Verdú), una alta ejecutiva, investigar lo sucedido. La misión parece administrativa, pero pronto se convierte en un viaje al corazón oscuro de la compañía. Los espacios que recorre la protagonista —despachos minimalistas, salas de reuniones asépticas, pasillos interminables— se presentan como escenarios fríos, donde la eficiencia suplanta a la humanidad. El decorado no es accesorio, es metáfora de un sistema donde todo se mide, todo se controla y nada escapa a la lógica de la rentabilidad. El iceberg invisible El título del filme es una advertencia, de lo que aflora a la superficie —gráficas ascendentes, discursos motivacionales, tecnología puntera— oculta una masa oscura bajo el agua, una presión insoportable, miedo al despido, amenazas, chantaje emocional, soledad laboral. La película nos recuerda que las empresas modernas son capaces de proyectar hacia el exterior una imagen impecable, mientras internamente sostienen culturas de trabajo que rozan lo inhumano. El iceberg es también la propia Sofía, una ejecutiva fría, disciplinada, convencida de que los números no mienten, pero a medida que se adentra en los testimonios de los trabajadores, se va resquebrajando esa coraza. La investigación se convierte, sin que ella lo busque, en un examen de conciencia: ¿Hasta qué punto quienes ocupan puestos de mando son cómplices de un sistema que normaliza la presión y convierte el sufrimiento en un daño colateral aceptable? El trabajo como ficción contemporánea El filme pone sobre la mesa un dilema de nuestro tiempo: ¿Trabajamos para vivir o vivimos para trabajar? En las grandes corporaciones, esa línea se desdibuja, se instauran objetivos imposibles no como error de cálculo, sino como mecanismo de control. Se incentiva la competitividad entre compañeros, disfrazada de “motivación”. Se alimenta la idea de que todo el mundo es reemplazable. El resultado es un teatro donde se actúa la ficción del éxito, aunque tras bambalinas reine la ansiedad y el miedo. La punta del iceberg evidencia que esa ficción tiene un precio, y que los suicidios que abren la película no son accidentes aislados, sino el síntoma extremo de un mal estructural. Una crítica sin estridencias La puesta en escena mantiene un aire teatral, pocos escenarios, muchos diálogos, tensión sostenida. Cánovas evita los artificios, y es en esa sobriedad donde el relato gana fuerza. No busca el escándalo ni el golpe de efecto; prefiere el silencio incómodo, la conversación cortada, la mirada perdida. La violencia no es física, es psicológica, la que ejerce una empresa sobre sus trabajadores cuando reduce a la persona a una cifra en una hoja de cálculo. La moraleja: La humanidad frente a rentabilidad. La gran enseñanza de La punta del iceberg es que ningún objetivo empresarial puede justificar la destrucción del individuo. El sistema que sacrifica la dignidad en nombre de la productividad no solo es éticamente cuestionable, sino que está condenado a naufragar, tarde o temprano, lo oculto bajo el agua sale a la superficie, como un cadaver humeante. La moraleja es doble, para las empresas, un recordatorio de no se puede construir éxito, solo sobre el sufrimiento. Para los individuos, una advertencia, aceptar sin límite y sin crítica la lógica de la rentabilidad absoluta es perder poco a poco la propia humanidad. En tiempos en que se glorifica la hiperproductividad y la competitividad insana, el filme invita a preguntarnos algo esencial: ¿Cuánto estamos dispuestos a pagar —en salud, en vida, en sueños— por sostener la maquinaria del mercado? La respuesta, quizás, ya está en el título, lo que vemos es solo la punta del iceberg.

  • ORIS New York Harbor

    Un reloj con propósito, la nueva edición que late por el océano. En un mundo donde los relojes ya no cumplen únicamente la función de marcar la hora, sino la de contar historias, este nuevo modelo nos recuerda que el tiempo también puede medirse con responsabilidad. La última edición limitada nacida del vínculo entre relojería y sostenibilidad va mucho más allá de la estética, es un manifiesto en acero, nácar y conciencia ecológica. La pieza se presenta con la fuerza de un diver serio, en una caja robusta de 43,5 mm, con una hermeticidaz de 300 metros y un calibre automático, pero lo que de verdad captura la mirada es la esfera de nácar verde agua, luminosa y orgánica, evocando las ostras que son, al mismo tiempo, símbolo y motor del proyecto que inspira este lanzamiento. No es solo un diseño bonito, es un recordatorio de la fragilidad y resiliencia del ecosistema marino. La relojería suiza tiene fama de mirar hacia el pasado, hacia la tradición. Sin embargo, este modelo demuestra que también puede mirar hacia adelante, comprometiéndose con el futuro. Al asociarse con una iniciativa que busca restaurar mil millones de ostras en el puerto de Nueva York, la marca deja claro que el lujo contemporáneo no puede desvincularse de la sostenibilidad. En otras palabras, llevar este reloj es, de alguna forma, llevar puesta una causa ecológica. Ahora bien, más allá de su narrativa, la propuesta resulta interesante en términos de calidad-precio, por poco más de 2.600 euros, ofrece una ejecución sólida, acabados de alto nivel y un valor añadido que no es tangible, pero sí trascendente, el de pertenecer a una edición limitada de 2.000 piezas con impacto real en el planeta. En un segmento donde los precios suelen elevarse con facilidad por encima de lo razonable, este modelo se sitúa en un terreno equilibrado, accesible dentro del universo de la relojería mecánica suiza. La pregunta, sin embargo, no es si necesitamos otro reloj de buceo, sino si necesitamos más relojes con propósito. Quizá esa sea la clave de este lanzamiento, recordarnos que el tiempo corre, también para nuestros océanos, y que cada gesto —incluso uno tan personal como elegir un reloj— puede tener eco en el futuro colectivo. En definitiva, no se trata únicamente de una edición limitada; se trata de una declaración, un recordatorio de que la relojería, cuando se une a la conciencia, puede marcar más que horas, puede marcar un rumbo.

  • Quimbaya by Edwin Rodriguez

    Su historia enseña que los sueños se construyen con insistencia, que la identidad es riqueza y que el verdadero éxito es emocionar al otro. Un viaje gastronómico que une tradición y vanguardia colombiana en el corazón de Madrid. Hay infancias que se viven como un festín, donde cada recuerdo sabe a sopa recién servida y a arepas amasadas con manos pequeñas. Así creció Edwin Rodríguez , en una casa bogotana de cuatro hermanos, con una madre que cada día se enfrentaba al reto de presentar un menú distinto, sopa al mediodía, arroz infaltable, jugo recién exprimido, una cena con verduras, arepas amasadas en un bol rojo y, de vez en cuando, postres de mango cocido con panela y canela. La cocina no era entonces un destino, sino un lugar donde ayudar, lavar papas, organizar mangos, acompañar a su madre con tareas caseras. Esos gestos sencillos —amasar, cortar, barrer, cocinar— se convirtieron en semillas invisibles de lo que años después sería su vida. Tanto, que guarda aún con cariño una servilleta bordada en punto de cruz con la figura de un cocinero, tejida en sus días de colegio de monjas. Una premonición inocente de lo que vendría. Siempre me recuerdo amasando arepas junto a mi madre. No era un juego, era un aprendizaje invisible que me acompañó toda la vida. Al final de su etapa escolar, su vida se quiebra cuando sus padres se separaron y su madre, pilar de su vida, tuvo que asumir el peso de la familia. Un día llegó y le dijo no podrás ir a la universidad, pero el lunes a las 07:00, empiezas en el SENA, la escuela técnica de hostelería. A sus 17 años, Edwin se encontró vestido con chaquetilla y gorro, en el un hotel escuela, de lujo, enfrentándose a recetas francesas, salsas madre y a un mundo que se convirtió en una revelación. Allí descubrió que cocinar no era solo alimentar, era un lenguaje, que compartía cada tarde junto a su madre, en la cocina de casa. Les gustaba tanto, que decidieron crear su propio cuaderno de recetas. Cada día al regresar a casa, dictaba las recetas a su madre, que las escribía con su caligrafía impecable, y juntos comenzaron a construir un cuaderno de memorias culinarias que aún conserva como un tesoro. De Bogotá al mundo. El oficio como destino En Bogotá, rápidamente su inquietud y creatividad, le llevó a dar sus primeros pasos, comenzando a crear eventos familiares donde, con la ayuda de todos, servía banquetes incluso para más de 100 personas. Después, vinieron los hoteles cinco estrellas, donde conoció la exigencia profesional, la cocina francesa, las demi-glaces obsesivamente cuidadas y la creatividad de los chefs que convertían unas gachas en una espuma ligera, pero Edwin quería más, durante años soñó con ir a Francia, cuna de su aprendizaje, hasta que la revolución gastronómica española de Ferran Adrià le cambió el rumbo. Así, llegó a Madrid hace 18 años, con apenas ilusiones, una maleta, un visado y la certeza de que debía aprender. En Loft 39 descubrió la intensidad de los servicios multitudinarios; en el Hilton, la apertura de grandes hoteles; y en El Bohío, bajo el ala de Pepe Rodríguez , la pasión por el producto y la sutileza de la cocina manchega refinada. Allí comprendió que la gastronomía era, sobre todo, una fábrica de emociones y descubrió cómo era la gestión global del lujo gastronómico. Londres llegó después, como un paréntesis de aprendizaje y madurez. Allí perfeccionó técnicas, amplió horizontes y, sobre todo, consolidó su idea de que la cocina debía tener identidad propia. En ese tránsito entendió que su voz solo podía nacer de sus raíces: “ Colombia” . Tras representar a Colombia en diversos eventos internacionales, a través de su embajada y de Procolombia, siempre surgía la misma pregunta, ¿Dónde tienes tu restaurante? En 2015, tiene una rotura de menisco y debe parar, lo que le permite viajar a Londres para aprender ingles y tener un cambio de aires. Allí le proponen trabajar para el Caprice Holding group, un grupo, que entre otros organizaban eventos de mucha relevancia y donde le dan rienda suelta a su creatividad. Edwin y Mariluz Cabeza , (psicóloga, esposa, socia y asesora personal de Edwin), juntos deciden comenzar un viaje de introspección, de regreso a su esencia misma. Tras varias sesiones de búsqueda, comienza una reconciliación con su identidad que no fue fácil, ya que durante años había evitado decir que era colombiano, temeroso de prejuicios y estereotipos. El resultado final le devolvió el orgullo, “Soy Colombiano”, se dijo, y esa afirmación se convirtió en el punto de partida. En Madrid, 2019, comienza la creación de Quimbaya , no fue un camino sencillo, convertir unas cuantas paredes, de lo que era una inmobiliaria, en la calle Zurbano, 63, en un local gastronómico de culto a Colombia. Abrieron con toda la ilusión a primeros de febrero, que emoción, que ganas de agradar. Comenzaba una nueva andadura, pero reciben un golpe inmediato, el 14 de marzo, se cerró todo debido a un nuevo virus, (COVID), que nos encerró en nuestras casas, algo inédito hasta la fecha. Al abrir de nuevo, meses después, con apenas 500 euros, mucha creatividad y mucha berraquera —esa palabra tan colombiana que significa coraje y resiliencia—, Edwin resistió. Cocinaba con lo justo, comprando solo lo necesario para cada servicio, convencido de que cada comensal debía salir enamorado y volver. La perseverancia dio sus frutos y en 2021, contra todo pronóstico y remontando poco a poco. Un día entra un mail en la central de reservas de Quimbaya, era de la guía Michelin, les habían concedido una mención en la guía. Fue una alegría que celebraron con prudencia con todo el equipo, ya que era bueno pero no sabían que repercusión tendría. Pasados unas semanas y sin saber cómo funcionaba, reciben una invitación a la gala, una experiencia increíble, que no se podían perder, pasear por la alfombra roja, relacionarse con todos esos chef estrellas Michelin que había visto en libros y televisión. La organización era espectacular y ya solo por eso la experiencia había merecido la pena. Llegando al final de la gala, de repente conceden una nueva estrella Michelin en Madrid, con una pronunciación que inicialmente Edwin no identificó, el presentador dijo Quimbaya, Edwin Rodríguez, en la pantalla una imagen suya, no daba crédito, era el, era Quimbaya. Mari Luz le dijo, eres tú, tienes que salir, te acababan de conceder una estrella Michelin. Su primera estrella , reconocimiento a un concepto inédito, una cocina colombiana reinterpretada, refinada, pero fiel a su esencia. Cada plato, una historia, un paisaje, un relato de identidad. Al día siguiente, la central de reservas echaba humo, después de una noche mágica, el sueño había cobrado vida. Esto no paró ahí, meses después, le conceden su primer Sol Repsol. Comenzó una motivación imparable que le llevó a viajar por Colombia para inspirarse y poder crear auténticas historias colombianas, también buscar artesanos y productores, a los que pudiera apoyar, trayendo a Madrid todos esos auténticos productos de su patria. Su última menú degustación se titula, “Sinfonía”. Si el menú Memorias fue una evocación de sabores de infancia, el nuevo menú Sinfonía va un paso más allá, no se pregunta solo a qué sabe Colombia , sino también a qué suena . Cada plato es un movimiento musical, el rumor del Amazonas en un caldo turbio que no busca la perfección cristalina, sino la fuerza de lo real; l as notas dulces y saladas de un ajiaco que recuerdan la cadencia de una tarde bogotana; las texturas de la yuca, convertidas en sinfonía de matices ; el polvo de hormiga que dibuja caminos como partituras sobre el plato . La vajilla artesanal de Carmen de Viboral y la cestería indígena completan la experiencia, porque para Edwin la cocina no se sirve solo en sabores, sino también en cultura, artesanía y memoria. Quimbaya ofrece una experiencia culinaria única a través de su ultimo menú degustación “ Sinfonia ”, que lleva a los comensales por viaje a las distintas regiones de Colombia: Caribe, Pacífico, Andes, Orinoquía y Amazonas. Cada plato es una interpretación moderna de recetas tradicionales, utilizando ingredientes autóctonos y técnicas contemporáneas para resaltar los sabores y la diversidad cultural del país y en cada servicio, invita al comensal a cerrar los ojos y viajar, a escuchar el rumor de un río, el eco de las montañas, la cadencia de una fiesta popular, o la intimidad de una sobremesa familiar. La cocina abierta permite a los clientes observar el proceso creativo, mientras que la decoración minimalista con detalles dorados evoca la riqueza cultural del pueblo indígena Quimbaya, del cual el restaurante toma su nombre. El éxito de Quimbaya radica en la pasión y dedicación de su fundador, quien ha logrado crear una propuesta auténtica para celebrar la identidad colombiana, la combinación de una sólida formación culinaria, experiencia internacional y un profundo respeto por las raíces culturales ha permitido a Edwin ofrecer una experiencia gastronómica que trasciende fronteras y conecta emocionalmente con los comensales. Quimbaya representa un hito en la gastronomía colombiana, demostrando que la tradición y la innovación pueden coexistir armoniosamente. A través de su propuesta culinaria, Edwin Rodríguez ha logrado posicionar a Colombia en el mapa gastronómico europeo, ofreciendo una experiencia que es tanto un homenaje a sus raíces como una visión audaz del futuro de la cocina latinoamericana. Menú Degustación 2025, “Sinfonía” Una partitura de sabores, ritmos e historias. En este menú de diez tiempos, Colombia se interpreta con alma, técnica y emoción. La tradición, el exotismo y la vanguardia se entrelazan como instrumentos en una orquesta, creando una experiencia sensorial que trasciende el plato. Cada pase es un compás, cada sabor una nota, cada textura una emoción. Un viaje sinfónico por los sabores de Colombia. 🎶 MECATOS Pequeños bocados que abren la partitura con fuerza y alegría, como un preludio rítmico al corazón del menú. Tacacho de pescado y tucupí, Bocado arriero, Maíz y chorizo, Arrechón 🎶 AMASIJOS Panadería ancestral reinterpretada. Texturas que evocan horno de leña, plaza de pueblo y alma indígena. Carantanta con ají de maní; Arepa de chichiguare y hogao; Pandebono y panela 🎶 TRADICIÓN El legado de nuestras cocinas en una sola cucharada. Tamal y su caldo 🎶 CREACIÓN Un momento de contemplación, donde lo inesperado se transforma en armonía. Hummus de lenteja y percebe 🎶 EMOCIÓN Mar, trópico y memoria sensorial. El sabor como ola cálida. Cangrejo, coco y patacón 🎶 DEL MAR Profundidades del Pacífico y Caribe interpretadas con alma de cocinero. Guandules y pescado en cabrito 🎶 DE LA TIERRA Sabores campesinos elevados a sinfonía. Cuchuco de trigo y presa 🎶 EXÓTICO Frutas, fermentos y sensaciones silvestres que invitan a cerrar los ojos y viajar. Mora de Castilla y kumis de Patía 🎶 POSTRE Colombia dulce. Un trío final de frutas, raíz y selva. Coco, chontaduro y borojó 🎶 DULCERÍA Pequeños bocados de despedida que sellan el concierto del paladar. Selección de dulces artesanales ✨ Un Menú que se escucha, se siente y se saborea Cada pase del Menú Sinfonía ha sido concebido como una interpretación contemporánea del patrimonio colombiano. En Quimbaya, la cocina no solo se sirve, se narra; no solo se degusta, se celebra. La música de los fogones se convierte en poesía comestible y el comensal, en testigo privilegiado de esta sinfonía de emociones. Edwin Rodríguez, el valor de un hombre sencillo Hablar de Edwin Rodríguez es hablar de disciplina, humildad y familia . Un hombre que, al recibir su estrella Michelin, pensó en su madre ausente, desde aquella cocina que compartió en su infancia y las recetas que escribieron juntos y en los sacrificios que lo habían traído hasta aquí. Un chef que entiende que el éxito no se mide en aplausos, sino en la capacidad de emocionar a sus comensales, a través de un plato. Su historia es un recordatorio de que los sueños se construyen con perseverancia, que la identidad no es un lastre sino una riqueza, y que la cocina, en su esencia más pura, es un acto de amor y de memoria. En Quimbaya, cada comensal descubre no solo los sabores de Colombia, sino también la vida de un hombre que convirtió sus recuerdos en arte y sus raíces en una sinfonía, porque Edwin Rodríguez no cocina para impresionar, sino para conectar en cada bocado. Gracias Edwin por abrirnos tu puerta a un nuevo mundo.

  • Oryon Universal

    Donde la rentabilidad financiera se encuentra con la rentabilidad emocional En el dinámico mundo de la inversión, donde las métricas frías y los balances financieros suelen marcar el compás, Oryon Universal se erige como una rara avis, una compañía que ha sabido combinar la precisión estratégica de un fondo de inversión con la calidez humana de una fundación . Bajo la visión de su Presidente, Víctor Giné, Oryon se ha convertido en un puente entre dos universos aparentemente opuestos: la rentabilidad y el propósito. El origen, un sueño nacido de la experiencia y la resiliencia La historia de Oryon Universal está profundamente ligada a la trayectoria personal de Víctor Giné, un emprendedor nato que, tras el éxito y posterior fracaso de su primera gran aventura empresarial, una startup llamada, "MusicaClick", decidió transformar su aprendizaje en un propósito vital, ayudar a otros emprendedores a no sentirse solos y a encontrar recursos para crecer. Victor Giné. Presidente Oryon Universal Giné entiende el emprendimiento como un viaje solitario y lleno de incertidumbres. “El mayor desafío no es solo la resiliencia, sino la gestión de la soledad del empresario. No puedes compartirlo todo con tus socios, empleados o incluso tu familia” , afirma. De ahí surge su deseo de crear Oryon Universal, un ecosistema que financia, acompaña y forma a los emprendedores en todas las etapas de su aventura empresarial. El fondo de inversión: capital inteligente y compromiso activo A diferencia de otros fondos de inversión tradicionales, Oryon Universal no se limita a inyectar capital, Giné y su equipo se definen como inversores proactivos, más cercanos a la figura del Business Angel. “Valemos más por el tiempo y conocimiento que aportamos que por el dinero que invertimos”, explica Giné. El fondo está compuesto por empresarios, family offices y grandes inversores que buscan destinar una pequeña parte de su capital a proyectos innovadores. Su filosofía se basa en la diversificación inicial, invierten en múltiples startups, para luego concentrar más recursos en aquellas que demuestran ser “best sellers”. Acompañamiento estratégico Además del capital, Oryon ofrece un mentoring estructurado, cada proyecto cuenta con un mentor que coordina áreas clave como: Financiación y rondas de inversión, asegurando una estrategia sostenible. Go to market e internacionalización , ayudando a las startups a expandirse. Gestión financiera y legal , con equipos internos y externos de confianza. Actualmente, Oryon tiene 25 startups en cartera, con foco en sectores estratégicos como educación , salud , movilidad , energías renovables y proyectos relacionados con la tercera edad . Su meta es alcanzar una rentabilidad anual del 35%, muy por encima de la media del mercado, y hacerlo generando un impacto real. La Fundación Oryon Universal, donde trabajan la rentabilidad emocional Si el fondo representa la vertiente financiera, la Fundación Oryon Universal simboliza el alma de la compañía. Nació de la propia experiencia de Giné, que conoce de primera mano el golpe emocional y financiero que supone cerrar una empresa. La fundación acompaña a los emprendedores cuando las cosas no salen bien, ofreciendo tres etapas clave de apoyo: Acompañamiento emocional para el emprendedor y su entorno cercano. Gestión de la deuda a través de herramientas como l a Ley de Segunda Oportunidad. Reorientación profesional , ya sea para volver a emprender o integrarse en equipos donde puedan aportar su talento. Giné lo define como un ecosistema de rescate del talento. La fundación no solo ayuda a emprendedores en dificultades, también conecta con profesionales mayores de 55 años que, lejos de retirarse, buscan aportar su experiencia y propósito a nuevas startups. Este modelo ha creado una “rueda perfecta” donde el talento se recicla, se recoloca y en muchos casos se convierte en inversor. “La fundación es nuestra rentabilidad emocional. Rescatamos talento y le damos una nueva vida, esto no solo tiene un impacto social, también fortalece a nuestras empresas participadas”, señala Giné. Una visión internacional y conectada El objetivo de Oryon Universal no se limita a España, con oficinas en Barcelona, Valencia y Madrid, la compañía ya prepara su expansión a Latinoamérica, con especial interés en México. Madrid se ha consolidado como un hub estratégico para conectar proyectos latinoamericanos con Europa, y viceversa. El objetivo final es claro, construir puentes entre Europa, Latinoamérica y Estados Unidos, posicionando a Madrid como epicentro de esa conexión. Además, Oryon trabaja con partners en Dubái, otro mercado en plena expansión en el mundo del venture capital. Lo que diferencia a Oryon Universal Esta dualidad permite que Oryon Universal sea mucho más que un fondo de inversión, es una plataforma integral para el emprendimiento, capaz de impulsar empresas exitosas y, al mismo tiempo, tender la mano a quienes han fracasado. Mirando al futuro De cara a los próximos cinco años, Giné tiene objetivos ambiciosos como gestionar más de 100 millones de euros en inversión; consolidar su expansión internacional, especialmente en Latinoamérica; seguir fortaleciendo la fundación como un referente en la gestión del talento emprendedor. Su visión es clara, convertir a Oryon Universal en el referente que cambie la narrativa del emprendimiento en España y Latinoamérica.

  • Hackett Heritage

    Otoño/Invierno 2025, el arte de vestir la tradición con mirada contemporánea Hay prendas que no solo se llevan, sino que se viven. Un jersey con historia, un polo desgastado por la pasión del juego, un escudo bordado que cuenta secretos de generaciones. Con la colección Hackett Heritage Otoño/Invierno 2025, la firma británica nos invita a un viaje que no se queda en la nostalgia, sino que la reinterpreta, convirtiendo el pasado en una experiencia de presente y futuro. Heritage Rally Este año, Hackett ha elegido el histórico Dulwich College como escenario de su campaña. Un lugar donde la madera noble de los pabellones, los bancos de cuero gastado y los campos de rugby evocan el alma de la vida universitaria británica: disciplina, camaradería y orgullo compartido. Es más que una estética; es un sentimiento que se traduce en prendas que rinden homenaje a las tradiciones de deportes como el rugby, el polo, el remo y el automovilismo. Heritage, la cápsula que une generaciones El rugby, con su épica mezcla de fuerza y estrategia, se convierte en uno de los protagonistas de la colección. La línea Rugby Heritage captura ese espíritu con camisetas icónicas, franjas atemporales y el emblemático “H” de Hackett. Cada prenda evoca la energía de los partidos en los campos británicos y la emoción de las gradas repletas, pero con un diseño actual que conecta con las nuevas generaciones. Esta cápsula no solo celebra un deporte, sino también la comunidad y la pertenencia: valores que, en tiempos de cambios vertiginosos, se vuelven más necesarios que nunca. Hackett Heritage Essentials, la comodidad elevada Hackett revisita sus archivos con la maestría de un sastre que sabe que la perfección está en los detalles. Piezas históricas como GB Rally y Mr. Classic regresan reinventadas, con acabados modernos y un branding auténtico, manteniendo la esencia que las convirtió en favoritas. Estas prendas son perfectas para quienes buscan un estilo que hable de tradición sin rigidez, donde la elegancia se combina con la funcionalidad. Un legado que evoluciona, Sahariana Tartán Blackwath. En un mundo donde la comodidad se ha convertido en un lujo, la línea Hackett Heritage Essentials ofrece loungewear sofisticado. Sudaderas, joggers y prendas de descanso confeccionadas con tejidos premium, ideales para esos momentos en los que queremos sentirnos relajados sin renunciar al estilo. Es la prueba de que el verdadero lujo está en sentirse bien, por dentro y por fuera. Ninguna colección de Hackett estaría completa sin Harry, la entrañable mascota que cada Navidad aporta un toque lúdico y entrañable. Esta temporada, Harry regresa como un guiño a la creatividad y al sentido de humor británico que caracteriza a la firma. El ADN automovilístico de Hackett también tiene su lugar en esta colección con Velospeed, una línea inspirada en el automovilismo vintage. Diseños que combinan la utilidad clásica con siluetas depuradas y contemporáneas, ideales para quienes viven la velocidad como una filosofía de vida. Es un homenaje al movimiento y la distinción, a la libertad que se siente al tomar la carretera con estilo. La colección Hackett Heritage, Otoño / Invierno 2025 es un tapiz donde cada hilo representa una parte de la identidad británica. Desde los deportes clásicos hasta los guiños al mundo universitario y el automovilismo, todo se entrelaza para crear una propuesta que honra el pasado sin quedarse anclado en él. Hackett no invita solo a vestirse, sino a formar parte de una historia. Una historia que se construye con cada prenda, cada detalle y cada momento vivido. Porque, al final, la verdadera herencia no está en lo que se guarda en un armario, sino en lo que se transmite de generación en generación. @HackettLondon | www.hackett.com

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