OMEGA Speedmaster 38 mm
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Cuando el espíritu del Moonwatch evoluciona a una nueva etapa.

El Omega Speedmaster es uno de los relojes que han conseguido formar parte de la historia. Nacido para medir la velocidad y convertido después en compañero de algunas de las misiones espaciales más memorables. Su vínculo con la NASA y con la exploración lunar lo transformó en un icono de la relojería del siglo XX.
Ahora, OMEGA vuelve a mirar hacia ese legado para reinterpretarlo desde una escala más contenida, sofisticada y decididamente contemporánea. La nueva evolución del Speedmaster 38 mm, presentada el 25 de agosto de 2026, incorpora siete nuevas referencias que afinan el diseño, enriquecen los materiales y, especialmente, refuerzan una dimensión femenina que el Speedmaster lleva años reivindicando con naturalidad.
El Moonwatch, reinterpretado
La principal novedad estética está precisamente en aquello que, a primera vista, puede parecer más sencillo: la esfera.
Las anteriores subesferas ovaladas dejan paso ahora a subesferas redondeadas, una modificación aparentemente discreta que transforma el carácter del reloj. La geometría resulta más próxima al lenguaje visual del Speedmaster Professional Moonwatch y aporta una lectura más deportiva y equilibrada.

También desaparecen algunas de las inscripciones presentes en las versiones anteriores. El resultado es una esfera más limpia, con mayor espacio visual y una sensación de sofisticación que no necesita recurrir a la ostentación.
El bisel recupera además un perfil más contundente e incorpora el clásico “Dot over 90”, el célebre punto situado sobre el 90 de la escala taquimétrica que forma parte del ADN histórico del Speedmaster.

Es una operación de diseño inteligente: OMEGA no intenta convertir el Speedmaster 38 mm en un Moonwatch pequeño. Lo acerca a sus códigos sin renunciar a su propia personalidad.
Una colección que habla también en femenino
Aquí aparece uno de los aspectos más interesantes de esta renovación.
Durante décadas, el Speedmaster ha sido asociado principalmente con la relojería deportiva masculina, con la competición automovilística, la aviación y, por encima de todo, con la conquista espacial, pero el universo femenino ha encontrado progresivamente su propio espacio dentro de la colección.
El 38 mm resulta especialmente significativo en ese recorrido. Su proporción permite conservar la identidad instrumental del cronógrafo sin recurrir a las dimensiones más contundentes de otros Speedmaster.
Y OMEGA da ahora un paso más al introducir configuraciones donde el color, el nácar, los diamantes, el oro y las combinaciones cromáticas no son simples recursos decorativos, sino elementos esenciales de la arquitectura del reloj.

El resultado es un Speedmaster que puede llevar una mujer que conozca perfectamente la historia de la pieza, que valore su ingeniería y que, al mismo tiempo, busque una expresión más personal y sofisticada.
No es un Speedmaster “para ellas” construido desde cero, es algo mucho más interesante: un Speedmaster que amplía su lenguaje para hablar también con ellas.
Acero, la esencia más pura
La colección comienza con tres interpretaciones en acero, la primera es probablemente la más próxima al imaginario Moonwatch: esfera negra barnizada mate, bisel de aluminio negro, índices y agujas tratados con Super-LumiNova blanca y ausencia de fecha.

En su interior late el calibre Co-Axial 3332, mientras que el brazalete adopta la nueva configuración de cinco eslabones, con tres hileras cepilladas y dos hileras pulidas de menor tamaño.
La versión de esfera blanca introduce un contraste completamente diferente. El bisel de cerámica azul incorpora una escala taquimétrica en esmalte blanco, mientras que las agujas e índices reciben un tratamiento CVD azul. Incluso los números de la ventana de fecha mantienen esa tonalidad.

La tercera propuesta combina esfera plateada opalina, bisel de aluminio gris cálido y detalles en oro Sedna™, junto a tonos marrones. Es quizá una de las versiones más refinadas de esta primera familia.

Oro y acero: el nuevo lujo cotidiano
OMEGA profundiza también en la fórmula bicolor. Una de las referencias combina acero noble con un bisel pulido en oro Moonshine™ de 18 quilates, acompañado por un aro de bisel verde y escala taquimétrica en oro amarillo. La esfera plateada opalina incorpora agujas en oro Moonshine™ y el brazalete introduce eslabones en este mismo metal precioso.

La segunda interpretación apuesta por una paleta marfil y marrón, heredera del carácter “cappuccino” que ha distinguido al Speedmaster 38 mm.
La caja de acero se corona con un bisel en oro Sedna™ de 18 quilates, mientras que el aro de aluminio marrón establece el vínculo cromático con las subesferas.
Es una combinación especialmente atractiva porque demuestra que la relojería deportiva puede adquirir una dimensión elegante sin perder tensión.

Cuando el Speedmaster
se convierte en joya
Las dos últimas referencias son probablemente las que mejor representan la evolución femenina de la colección.
OMEGA introduce dos modelos con 52 diamantes engastados en el bisel, con un peso total de 1,53 quilates.
Uno de ellos presenta una esfera en azul hielo; el otro, una esfera de nácar blanco.
Aquí el Speedmaster abandona cualquier prejuicio sobre lo que debe ser un cronógrafo deportivo. Los diamantes no borran su identidad, la reinterpretan.

El nácar aporta profundidad y una luminosidad cambiante, mientras que el azul hielo introduce una tonalidad fría, sofisticada y contemporánea. Las agujas rodiadas y los índices tipo bastón con Super-LumiNova mantienen, entretanto, la funcionalidad característica del modelo.

Es precisamente ese equilibrio entre instrumento, joya y objeto de diseño lo que hace que estas dos referencias resulten especialmente interesantes.
Dos corazones Co-Axial
La renovación no se limita al exterior, la colección incorpora dos movimientos automáticos de carga automática con tecnología Co-Axial.
El calibre 3330 equipa seis de las nuevas referencias y proporciona las funciones de cronógrafo y fecha.

La séptima, con esfera negra y sin indicación de fecha, utiliza el calibre 3332.
Es una elección coherente con la filosofía de la colección, ofrecer distintas interpretaciones estéticas sin sacrificar la arquitectura mecánica que define al Speedmaster 38 mm.
El brazalete también cambia
Todas las nuevas referencias incorporan ahora un diseño de cinco eslabones inspirado directamente en el Moonwatch.
La alternancia entre superficies pulidas y cepilladas aporta mayor riqueza visual y permite que el brazalete dialogue con los distintos acabados de las cajas y los metales preciosos.

En las versiones bicolor, además, los eslabones centrales de menor tamaño realizados en oro Moonshine™ o Sedna™ introducen ese punto de lujo que transforma el reloj sin hacerlo excesivo.
Es una mejora pequeña sobre el papel y muy relevante en la muñeca.
Del espacio a la vida cotidiana
Existe una razón por la que el Speedmaster continúa siendo uno de los grandes iconos de OMEGA: su historia no es únicamente una historia de diseño.
Fue concebido como un instrumento para medir el tiempo con precisión en contextos de alta exigencia y terminó convirtiéndose en el reloj asociado a la exploración espacial tripulada. Su relación con la NASA y con el programa Apolo convirtió al Speedmaster en algo más que un cronógrafo.
Pero precisamente por eso resulta interesante observar hacia dónde evoluciona hoy.
El nuevo Speedmaster 38 mm no necesita demostrar que pertenece al espacio. Ya forma parte de esa historia.
Ahora puede permitirse algo diferente: acompañar un traje de noche, una reunión, un viaje, una escapada mediterránea o una jornada de trabajo sin perder un solo átomo de su ADN.
Y ahí reside probablemente la verdadera evolución de esta nueva generación.
OMEGA no ha suavizado el Speedmaster para hacerlo más contemporáneo, ha entendido que la contemporaneidad puede convivir con la memoria.
Una nueva órbita para un icono
Raynald Aeschlimann, Presidente y CEO de OMEGA, resume la filosofía de esta actualización al señalar que el Speedmaster 38 mm sigue la pauta marcada por el Moonwatch, pero conserva su carácter refinado y singular. Es exactamente lo que transmiten estas siete nuevas referencias,
más limpias, más luminosas, más sofisticadas, con mejores combinaciones de materiales y una presencia femenina que no necesita reivindicarse mediante etiquetas.
Porque quizá el futuro de la relojería no consista en diseñar relojes para hombres o para mujeres.

Quizá consista en diseñar grandes relojes para personas que saben por qué los llevan.
Y el Speedmaster 38 mm acaba de dar un paso importante en esa dirección.
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