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Mauritshuis en el Thyssen-Bornemisza

hace 14 horas
6 min de lectura

Cuando La Haya llega a Madrid.


Johannes Vermeer
Johannes Vermeer

Vista de Delft. Hacia 1660-1661.

Óleo sobre lienzo, 96,5 × 115,7 cm.

La Haya, Mauritshuis.


Veinticinco obras maestras del siglo XVII neerlandés llegan al Museo Nacional Thyssen-Bornemisza en un encuentro excepcional con la pintura de La Haya

Una exposición que reúne obras de arte que cuentan historias.


Del 9 de octubre de 2026 al 10 de enero de 2027, el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza abre sus Salas Clásicas a veinticinco obras maestras procedentes del Mauritshuis de La Haya, en un intercambio extraordinario que permite contemplar en Madrid algunas de las grandes obras de la pintura neerlandesa del siglo XVII. Entre ellas, una presencia capaz de detener el tiempo: Vista de Delft, de Johannes Vermeer.

No es solamente una exposición, es un diálogo. Dos museos, dos ciudades, dos colecciones que durante unos meses dejan de pertenecer exclusivamente a sus lugares de origen para encontrarse en el territorio común del arte y quizás por eso el corazón que une sus nombres no sea un simple recurso gráfico. Es la mejor manera de contar lo que sucede.


Rembrandt van Rijn
Rembrandt van Rijn

Cántico de alabanza de Simeón.

Óleo sobre tabla, 60,9 × 47,9 cm.

La Haya, Mauritshuis.


Una historia que comenzó mucho antes


La relación entre el universo Thyssen-Bornemisza y los Países Bajos tiene una historia propia. Heinrich Thyssen-Bornemisza se instaló en La Haya después de la revolución húngara de 1919. Allí transcurrieron también los primeros años de su hijo Hans Heinrich. A los vínculos económicos y empresariales que la familia estableció en el país se sumó una pasión decisiva, la pintura neerlandesa.

Heinrich comenzó a reunir obras de los grandes maestros holandeses y Hans Heinrich continuó posteriormente aquella fascinación. En los años cincuenta, sus primeras adquisiciones se orientaron hacia los grandes artistas del siglo XVII. La historia tendría incluso una primera presentación internacional en Rotterdam, en 1959, cuando la ciudad neerlandesa fue elegida para iniciar la gira de la colección Thyssen-Bornemisza.

Más de seis décadas después, aquella relación encuentra una nueva forma de expresión, esta vez, los cuadros viajan en ambas direcciones.


Veinticinco obras. Un siglo extraordinario


Las obras que llegan a Madrid recorren aproximadamente un siglo de creación artística, desde 1615 hasta 1705. Es el siglo de los interiores silenciosos, de los retratos, de los bodegones donde una fruta puede convertirse en una meditación sobre el tiempo, de los paisajes atravesados por la luz y de las escenas cotidianas que, gracias a la pintura, adquieren una dimensión inesperada.

La exposición se articula en tres salas y tres grandes ámbitos.


La primera reúne bodegones y pintura de género, con nombres como Ambrosius Bosschaert, Jan Baptist Weenix, Adriaen Coorte, Pieter Claesz, Gerard ter Borch, Gerrit Dou, Pieter de Hooch, Abraham van Beyeren, Nicolaes Maes o Jan Steen.


Adriaen Coorte
Adriaen Coorte

Bodegón con fresas silvestres.1705 

Óleo sobre papel adherido a tabla, 16,5 × 14 cm. La Haya, Mauritshuis


La segunda se adentra en los paisajes y las composiciones con figuras, donde aparecen Pieter Saenredam, Jan Both, Rembrandt van Rijn, Frans Hals, Jacob van Ruisdael, Salomon van Ruysdael, Gerrit van Honthorst y Hendrick Avercamp y después llega el silencio. Vermeer y la luz de Delft.


Rembrandt van Rijn
Rembrandt van Rijn

“Tronie” de un hombre con una gorra con plumas. Hacia 1635-1640.

Óleo sobre tabla, 62,5 × 47 cm.

La Haya, Mauritshuis


En la tercera sala, una obra ocupa el centro de la mirada.

Vista de Delft, pintada por Johannes Vermeer hacia 1660-1661, es una de esas pinturas ante las que resulta difícil limitarse a observar.

Vermeer no parece pintar solamente una ciudad, pinta una atmósfera, el cielo, el agua, las arquitecturas, la luz que parece desplazarse lentamente sobre las fachadas… todo participa de una composición en la que el tiempo parece haberse detenido.

La obra, considerada una de las grandes pinturas de paisaje de todos los tiempos, llega a Madrid como uno de los grandes acontecimientos de esta exposición. El propio Mauritshuis confirma que la pintura podrá contemplarse en el Thyssen-Bornemisza entre el 9 de octubre y el 10 de enero.

Quizás la verdadera grandeza de Vermeer esté precisamente ahí, en conseguir que una escena aparentemente inmóvil continúe sucediendo delante de nuestros ojos.


Jacob van Ruisdael
Jacob van Ruisdael

Vista del castillo de Bentheim.

Hacia 1652-1654.

Óleo sobre tabla, 51,9 × 67,7 cm.

La Haya, Mauritshuis.


Cuando la pintura entra en la intimidad


Entre las obras que viajan a Madrid está también La joven madre, de Gerrit Dou, fechada en 1658.

Dou pertenece a esa tradición de pintores capaces de convertir un interior doméstico en un universo completo. La atención al detalle, la intimidad de la escena y la precisión de la materia nos recuerdan que la pintura holandesa del siglo XVII encontró buena parte de su extraordinaria modernidad en algo aparentemente sencillo: mirar la vida.

También encontramos a Rembrandt, Frans Hals, Pieter de Hooch o Jan Steen, artistas diferentes, sensibilidades diferentes, pero unidos por una misma capacidad para convertir lo cotidiano en memoria.


Gerrit Dou
Gerrit Dou

La joven madre.1658.

Óleo sobre tabla, 73,7 × 55,5 cm.

La Haya, Mauritshuis


Porque una habitación puede ser una historia, una mesa, un retrato, una ventana, una forma de mirar el mundo.


El jardín donde comienza todo


Entre las piezas más singulares se encuentra El Jardín del Edén y la caída de Adán y Eva, realizado hacia 1615 por Jan Brueghel el Viejo y Peter Paul Rubens.


Jan Brueghel el Viejo y Peter Paul Rubens
Jan Brueghel el Viejo y Peter Paul Rubens

El Jardín del Edén con la caída de Adán y Eva. Hacia 1615.

Óleo sobre tabla, 74,3 × 114,7 cm.

La Haya, Mauritshuis.


La naturaleza se convierte aquí en escenario, exuberancia y narración. La minuciosidad de Brueghel y la presencia de Rubens construyen una imagen donde cada elemento parece reclamar nuestra atención, pero hay algo más interesante todavía. El Thyssen no presenta simplemente las obras llegadas de La Haya, también establece relaciones con piezas de su propia colección, creando parejas y correspondencias entre ambos museos. Así, las pinturas dejan de ser objetos aislados y comienzan a conversar.

Es una de las grandes virtudes de esta exposición, no se limita a mostrar obras maestras; las pone en relación.

Dos museos que se escriben una carta, el intercambio es simultáneo.

Mientras Madrid recibe veinticinco obras del Mauritshuis, La Haya acoge veinticinco obras maestras procedentes del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza.


Ambrosius Bosschaert
Ambrosius Bosschaert

Jarrón con flores en una ventana.1618.

Óleo sobre tabla, 64 × 46 cm.

La Haya, Mauritshuis


La exposición Thyssen-Bornemisza ❤️ Mauritshuis. Obras maestras de Madrid podrá visitarse en el Mauritshuis del 15 de octubre de 2026 al 17 de enero de 2027. Allí viajarán obras de artistas como Jan van Eyck, Alberto Durero, El Greco, Bronzino, Antonello da Messina o Piero della Francesca, ofreciendo al público neerlandés una oportunidad excepcional para contemplar juntas piezas que rara vez coinciden en los museos de los Países Bajos.

Es, en realidad, una conversación a dos voces,

Madrid mira hacia La Haya, la Haya mira hacia Madrid y en medio queda el arte. Una historia de amor escrita por veinte autores, la exposición tiene además una prolongación literaria.


Mauritshuis & Thyssen-Bornemisza. Una historia de amor entre dos museos


Reúne textos de diez escritores españoles y diez neerlandeses, cada uno inspirado en una obra presente en alguna de las dos exposiciones. La idea es tan sencilla como poderosa: hablar de amor a través del arte.

Amor por una pintura, por un objeto, por una persona, por una sensación, por un recuerdo.

Entre los autores españoles participan Laura Ferrero, Espido Freire, Sara Mesa, Lara Moreno, Antonio Muñoz Molina, Marta Sanz, Juan Tallón, Jesús Terrés, David Uclés y Gabriela Wiener.


El resultado convierte las pinturas en punto de partida para otras historias. Porque contemplar un cuadro también significa proyectar sobre nuestra propia memoria.

El próximo 21 de noviembre de 2026, el museo acogerá además una jornada literaria vinculada al proyecto, con la participación de algunos de estos escritores.


El arte como lugar de encuentro


Hay algo profundamente contemporáneo en esta exposición. Vivimos rodeados de imágenes y, sin embargo, cada vez resulta más difícil mirar.

La pintura del siglo XVII nos obliga a hacer justamente lo contrario, a detenernos, a mirar una ventana, a descubrir una sombra, a seguir el reflejo de una luz, a comprender que detrás de una escena aparentemente sencilla existe otra historia, más profunda, que solamente aparece cuando dejamos de tener prisa.


Hendrick Avercamp
Hendrick Avercamp

Escena en el hielo. Hacia 1610.

Óleo sobre tabla, 36 × 71 cm.

La Haya, Mauritshuis.


Quizá por eso Mauritshuis ❤️ Thyssen-Bornemisza funciona tan bien como concepto. No habla únicamente de préstamos, colecciones o grandes maestros.

Habla de encuentros, de cómo una obra cambia cuando cambia de lugar. De cómo una colección puede revelar nuevas conexiones cuando dialoga con otra.

Y de cómo dos instituciones culturales pueden convertir una colaboración en una experiencia emocional.


Mauritshuis ❤️ Thyssen-Bornemisza es una invitación a mirar despacio, a recordar que las grandes obras de arte no necesitan levantar la voz. A veces basta con entrar en una sala, encontrarse frente a una pintura y descubrir que, durante unos minutos, el mundo exterior deja de existir y entonces entendemos que quizá el verdadero lujo no sea poseer una obra maestra, sino poderla contemplar.



Información práctica:

Exposición Mauritshuis ❤️ Thyssen-Bornemisza. Obras maestras de La Haya


Museo Nacional Thyssen-Bornemisza,

Paseo del Prado, 8. Madrid.


Del 9 de octubre de 2026 al 10 de enero de 2027 en las salas Clásicas de la planta segunda.


Comisarias: Mar Borobia y Dolores Delgado

El lunes, de 12:00 a 16:00 h, el acceso es gratuito gracias al patrocinio de Mastercard. De martes a viernes y domingos, el horario es de 10:00 a 19:00 h, y los sábados de 10:00 a 21:00 h. La exposición está incluida en la entrada única del museo.

Más información aquí

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