Holiday Light
- Redactor
- 26 dic 2025
- 3 Min. de lectura
Massimo Dutti convierte la Navidad en un gesto de artesanía emocional

Hay marcas que comunican y hay marcas que, en los momentos clave del año, susurran una emoción y la dejan flotando en el imaginario colectivo. Este es el caso del último vídeo de Navidad de Massimo Dutti, Holiday Light, una pieza que rehúye el ruido, la tecnología y la inmediatez para abrazar algo mucho más valioso: el tiempo, el cuidado y la luz interior.

Presentada oficialmente el 24 de diciembre, la campaña navideña 2025 de la firma despliega un relato contado fotograma a fotograma, en un universo creado íntegramente en stop motion. No hay artificio digital ni efectos generados por ordenador, aquí, cada gesto es manual, cada escena está construida con paciencia y cada plano es el resultado de una coreografía silenciosa entre artesanos, artistas y narradores visuales.
Un relato mínimo, una emoción máxima

Holiday Light es, en esencia, una historia profundamente navideña. La protagonista no es una persona, ni una prenda, ni siquiera un lugar, es una estrella que intenta volver a casa, en mitad de la noche, una mujer misteriosa observa el cielo a través de un telescopio, de pronto, una pequeña estrella cae, impregnando de luz todo lo que toca. La mujer la recoge con delicadeza y, ayudada por una larguísima escalera —casi imposible, casi poética—, la devuelve a su lugar, la luna.
La escena final, con la ciudad nevada al fondo, silenciosa y lejana, funciona como un cierre perfecto, no hay prisa, no hay mensaje explícito, solo queda una sensación, la certeza de que incluso la luz más pequeña merece ser cuidada.
Artesanía como posicionamiento estratégico

Desde una perspectiva de marketing y comunicación, Massimo Dutti toma aquí una decisión tan valiente como coherente, apostar por la lentitud en la era de la aceleración. La pieza ha sido realizada por más de 25 artistas —figuristas, escenógrafos, estilistas y directoras de arte— y rodada en más de 2.400 fotogramas, todos creados a mano. El corto es obra de Ray Atelier, estudio creativo con sede en Estocolmo especializado en experiencias inmersivas, en colaboración estrecha con el equipo de la marca. El resultado no es solo un vídeo, sino una declaración de principios, el savoir faire no se improvisa, se construye plano a plano.
Moda que no necesita mostrarse

Curiosamente —y ahí reside parte de su inteligencia— Holiday Light no exhibe producto de forma evidente. La moda está presente en la atmósfera, en la sensibilidad estética, en el lenguaje visual.
Massimo Dutti no vende prendas, refuerza un universo, un mundo donde el lujo es silencioso, la elegancia es emocional y la belleza reside en lo esencial.
En un contexto saturado de estímulos, la marca elige contar una historia íntima, casi susurrada, que conecta con un público que valora la calma, la coherencia y la profundidad. Es branding en estado puro, del que no necesita levantar la voz para ser recordado.
Una Navidad iluminada desde dentro

Holiday Light no busca deslumbrar, busca permanecer. Como esas historias que se quedan contigo mucho después de haber apagado la pantalla. Massimo Dutti firma así una de las campañas navideñas más delicadas y honestas del año, una oda a la luz, al cuidado y al gesto artesanal como forma de entender el mundo.
Porque, al final, la verdadera elegancia —como la Navidad— no grita, brilla en silencio.
Disfruta del vídeo.
Feliz Navidad.