Gérald Genta 2026
- Redactor
- hace 6 días
- 3 Min. de lectura
Cuando el tiempo se desnuda
y la forma habla

Tuve la oportunidad de conocer a Gerarld en su última etapa de vida, donde había abandonado las marcas, incluida la suya, pero donde en una cena con clientes potenciales, o en la recepción de un hotel, en una simple servilleta de papel era capaz de crear ,mientras hablaba con su futuro cliente, lo que iba a ser una nueva pieza única y exclusiva, algo que no se ha vuelto a repetir con ningún otro creador o diseñador de relojes de la historia. En un sector acostumbrado a medir el valor en complicaciones, la marca que lleva su nombre y ADN, Gérald Genta toma en 2026 una decisión tan silenciosa como radical, volver a la esencia. La Maison presenta Geneva Time Only, dos nuevas creaciones que no buscan impresionar por exceso, sino seducir por precisión conceptual, pureza formal y coherencia estética. Una declaración estratégica clara, cuando el diseño es verdadero, el tiempo basta y lo hace eterno.

La colección Geneva no es un nombre geográfico, es una actitud. Un manifiesto. Representa l’Esprit de Genève, la elegancia sin alardes, la maestría técnica que no necesita explicarse y la convicción de que la belleza surge de la paciencia, no del ruido. Esta filosofía, profundamente ligada a Gérald Genta, se materializa ahora en dos relojes time-only que elevan lo cotidiano a categoría artística.
La caja
arquitectura emocional del tiempo
Ni redonda ni cuadrada, la icónica caja cushion —reinterpretada con mayor suavidad respecto a los diseños originales de los años 70— es el corazón visual de la colección, escultural, equilibrada, casi táctil. Juega con la luz a través de un diálogo sutil entre superficies pulidas y satinadas, todas ellas realizadas íntegramente in-house, en La Fabrique des Boîtiers, un detalle que no es menor, aquí la forma no se subcontrata, se cultiva. Con 38 mm de diámetro y un perfil afinado de 8,15 mm, la caja introduce una elegancia contemporánea pensada para el uso diario, sin perder carácter. La decisión de incorporar un único asa más ancha y corta a cada lado, firmada por Matthieu Hegi, refuerza la identidad Gérald Genta con un gesto casi arquitectónico, menos elementos, más intención.

Dos interpretaciones, un mismo ADN
La colección se despliega en dos lecturas cromáticas que dialogan con la emoción:
Geneva Time Only Marrone, en oro rosa 4N, apuesta por la calidez, su esfera de latón granulado con efecto ahumado degradado crea una atmósfera casi crepuscular, acompañada por una correa de piel marrón que evoca una elegancia retro, serena, profundamente europea.
Geneva Time Only Grafite, en oro blanco, introduce un registro más frío y metálico. La esfera plateada y los índices en oro rosa aportan contraste y profundidad, un guiño al gusto de Genta por los relojes con carácter, aquellos que revelan su personalidad con el paso de las horas, no en el primer vistazo.
Ambos comparten un diseño de esfera magistral, una minutería de dos segmentos —uno siguiendo la forma cushion, otro perfectamente circular— que genera un sutil efecto óptico, nada distrae, todo fluye.

El movimiento,
precisión que no necesita aplausos
Bajo la esfera late el calibre automático GG-005P, basado en el Zenith Elite y equipado con una masa oscilante rediseñada específicamente para la Maison, con 50 horas de reserva de marcha, frecuencia de 4 Hz y 158 componentes finamente acabados, el movimiento combina fiabilidad cotidiana y refinamiento técnico, visible a través del fondo de caja, no busca exhibicionismo, se muestra porque no tiene nada que esconder.

Una estrategia clara,
menos ruido, más legado
Con estas dos piezas, Gérald Genta abre un nuevo capítulo donde la complicación suprema es la proporción, y el lujo se expresa en la calma, en un mercado saturado de estímulos, Geneva Time Only propone una visión madura, casi filosófica, del tiempo:
Llevarlo en la muñeca no como trofeo, sino como compañero.
Disponibles a partir de enero de 2026, con un precio de 25.000 CHF (antes de impuestos), estas creaciones no compiten por atención, la trascienden.
Porque al final, como bien sabía Gérald Genta, el verdadero lujo no es añadir más tiempo al reloj, sino sentido a cada minuto.
