27 de febrero, Día Internacional del Cocido Madrileño
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Madrid se viste de puchero para tomar un gran Cocido Madrileño (y celebrarlo como merece)

Madrid tiene muchas maneras de enamorar, con un atardecer en el Templo de Debod, con una conversación interminable en una barra de Chamberí… o con un plato humeante que no entiende de prisas ni de dietas. El cocido madrileño, recientemente declarado Bien de Interés Cultural, no es solo gastronomía, es identidad y reconocimiento, es una ceremonia social, una forma de reunirse, un ritual de invierno que, curiosamente, siempre sabe a hogar.
Y sí, hay un debate eterno, casi filosófico, que divide familias y amistades con más intensidad que el fútbol:
¿Los vuelcos juntos o separados?
Para gustos… cocidos. Lo importante es que sea memorable y para compartir.
Si este 27 de febrero quieres celebrarlo como se celebra en Madrid (con alegría, cuchara firme y servilleta a mano), aquí tienes algunos de los templos imprescindibles.
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La Taberna de Elia: cocido carnívoro, elegante y con tuétano a la parrilla

📍 Vía de las Dos Castillas, 22
🗓 Solo los jueves
💶 45 €
Si Madrid tuviera un club privado para amantes del cocido, La Taberna de Elia sería socio fundador. Conocida como uno de los grandes templos carnívoros de la capital, aquí el cocido no es un plato más, es un despliegue estratégico de producto, tradición y carácter.
La chef Cata Lupu lo sirve junto, pero no revuelto, como debe ser cuando hay clase. A la mesa llega la sopa en sopera, los garbanzos en su punto exacto y las verduras (zanahoria, patata y nabo) junto a un repollo rehogado con ajitos y pimentón que es pura nostalgia madrileña.
Pero el golpe maestro está en las carnes:
pollo de corral con toque de brasa, morcillo,
jamón, panceta ibérica de bellota fresca,
tocino fresco, morcilla ahumada y chorizo fresco asturianos, y una papada ibérica de bellota salada que juega en otra liga
Y como si esto no bastara… aparece el elemento diferenciador:
🔥 tuétano a la parrilla, servido aparte, como una joya gastronómica con nombre propio.
El cocido se acompaña con piparras agridulces y picantes y salsa de tomate con cominos, ese pequeño detalle que convierte un buen plato en una experiencia redonda.
Insider tip, no empieces fuerte… pero empieza bien, sus croquetas de cocido son un espectáculo (2,50 €/unidad). Literalmente, una declaración de intenciones.
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Ponzano: el cocido que convierte los miércoles en religión.

📍 Calle Ponzano, 12
🗓 Menú especial los miércoles
💶 18 € (menú completo) / 28 € fuera de menú
En Ponzano, el Día Internacional del Cocido se celebra cada semana. Porque aquí el cocido es tradición operativa, con logística de alta cocina popular y ADN castizo bien entendido.
El restaurante de Paco García, que celebra su 40 aniversario, prepara el cocido con precisión casi militar, empiezan a trabajar a las 8 de la mañana del día anterior, cocinando huesos, jamón, pollo y garbanzos durante horas. Reposo nocturno (como manda el canon) y segunda cocción con todas las carnes, gallina, tocino, espinazo, rabo, morro, morcillo, chorizo… y la morcilla entra al final, como un actor estrella que sabe cuándo aparecer.
Aquí el cocido se sirve en tres vuelcos: Sopa sabrosísima con aceitunas y piparras.
Garbanzos con verdura (zanahoria, patata, puerro y nabo) + salsa de tomate con cominos y AOVE. Para finalizar, el gran desfile de carnes y chacinas.
Y para abrir boca, un guiño que enamora a cualquier madrileño con alma.

🥖 Mollete caliente con pringá.
Eso no es un entrante. Es una promesa.
El menú incluye bebida, postre o café por 18 €, lo cual, francamente, una oportunidad a la altura de cualquier bolsillo, en términos de relación calidad-precio.
Consejo ejecutivo, reserva sí o sí, los miércoles aquí no se improvisan.
Cruz Blanca de Vallecas: el cocido del pueblo… y del orgullo madrileño.
Una de los restaurantes más internacionales, Reyes, ministros, presidentes, actores, empresarios,… han pasado por el.
📍 Calle Carlos Martín Álvarez, 58.
Telf. 91 4773438
Precio entre 20-40€ por persona

Hablar de cocido en Madrid sin mencionar Cruz Blanca Vallecas es como hablar de flamenco, sin compás. Este sitio tiene historia, tiene barrio y tiene ese tipo de autenticidad que no se fabrica con decoración vintage.
Aquí el cocido se vive con energía popular, contundencia y respeto a la tradición. Es uno de esos lugares donde uno va con hambre y sale con una sonrisa lenta, como si el mundo fuese un poco más amable. Es lo más parecido a tomar un cocido en casa con la familia.
Cruz Blanca es, además, un recordatorio importante, Madrid no solo se come en Salamanca o Chamberí, Madrid se come también en Vallecas y con orgullo.
Para los más avanzados, el cocido perfecto para hacer en casa, cuando el lujo es invitar a los tuyos.
Si eres de los que piensan que el cocido se disfruta mejor con sobremesa larga, conversación y familia cerca, entonces la opción premium no es un restaurante, es tu casa.

Solobuey, el “arreglo” serio para hacerlo como Dios manda.
📍 Mercamadrid, Mercado Central de Carnes, módulo 13
💶 Pack para 4 personas: 9 €
Para los cocinillas con ambición (o para los que quieren quedar como chefs sin sufrir demasiado), Solobuey ofrece un arreglo clásico con materias primas de gran calidad, morcillo, huesos de jamón y caña, chorizos, morcillas, pollo y tocino. Todo lo necesario para que el caldo tenga profundidad, cuerpo y alma.
Y si tu abuela añadía algo más… probablemente también lo tienen, porque Solobuey no vende carne, vende tranquilidad, cariño y buenas materias primas.
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El pan no es un acompañamiento, es un socio estratégico.

Viena La Baguette, panes con alma para mojar como un profesional.
📞 91 560 09 22
📍 Madrid
📲 @panesconalma
Un cocido sin buen pan es como un traje a medida sin buenos zapatos, se puede, sí… pero no se debe.
En este obrador centenario madrileño trabajan masa madre y panes artesanos “vivos”, de los que huelen a infancia y a domingo. Su recomendación estrella para cocido:
🥖 Pan Candeal, en hogaza o rosca.
¿Idea brillante?
Comprar molletes de pan cristal, calentarlos y rellenarlos de pringá, al estilo Ponzano, es hedonismo ejecutivo.
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Maridaje, el vino que nadie espera… y que funciona como un guante.
Pradorey Salgüero Blanco 2021, el aliado inesperado del cocido.
Pradorey propone algo atrevido, maridar cocido con su Salgüero Blanco 2021, elaborado con Albillo Mayor y con un estilo que recuerda a un orange wine, con crianza larga en barricas nuevas y usadas.
Su color engaña (como un rosado oxidado), su nariz evoca olorosos del sur y en boca es fresco, complejo, reductivo y elegante.
Este vino tiene algo muy interesante,
no acompaña el cocido… lo interpreta.
Y ojo al dato, solo existen 432 botellas.
Exclusividad real, de la que no se inventa.

El cocido madrileño hoy es más que un plato de cuchara, es una forma de volver a lo esencial en un mundo acelerado, es tradición, sí, pero también es tendencia, comfort food auténtica, producto real, cocina lenta y quizás por eso emociona tanto, porque mientras todo corre, el cocido se queda.
Humeante, paciente, fiel.
En conclusión, finales de febrero en Madrid, cucharón en mano, si este 27 de febrero quieres celebrarlo con estilo, aquí tienes cuatro caminos claros, para sibaritas carnívoros, la Taberna de Elia (y su tuétano legendario); para amantes de la tradición bien ejecutada, en Ponzano, el cocido de los miércoles; para vivir Madrid de verdad, Cruz Blanca de Vallecas, sin postureo y con alma.
Y si decides hacerlo en casa, Solobuey + Viena La Baguette + Pradorey Salgüero Blanco, eso no es cocinar, eso es organizar un evento gastronómico de alto nivel.
Porque el cocido no se come, el cocido se celebra con los seres queridos.