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El AOVE se degusta y se contempla

  • hace 9 horas
  • 5 Min. de lectura



Cuando el AOVE se convierte en objeto de deseo (y el packaging en parte del sabor)


En el universo del lujo contemporáneo, hay productos que han dejado de ser simples ingredientes para convertirse en símbolos. El perfume dejó de ser aroma para ser identidad, el vino dejó de ser bebida para ser relato y el aceite de oliva virgen extra —el gran oro líquido de nuestra cultura mediterránea— ha entrado definitivamente en esa misma liga:


El aceite de oliva hoy no solo se compra por su calidad, sino por lo que representa.

Y en esa nueva era, el packaging ya no es un envase, es un manifiesto.



La Guía EVOOLEUM, una de las referencias internacionales más influyentes del sector, no solo publica cada año el esperado TOP100 de los mejores AOVEs del mundo, sino que también reconoce los diseños más extraordinarios del planeta con los EVOOLEUM Packaging Awards 2025, premiando aquellos aceites que entienden que la belleza también se degusta.


La conclusión es rotunda y, francamente, emocionante:


10 de los 13 packagings más bonitos del mundo son españoles.

España, una vez más, no solo lidera en producción y calidad, lidera también en sensibilidad estética, en cultura visual y en el arte de elevar lo cotidiano a categoría premium.



EVOOLEUM Packaging Awards es cuando el diseño se convierte en parte de la identidad del producto.


Estos premios se conceden dentro del marco de los Premios Internacionales a la Calidad del Aceite de Oliva Virgen Extra – EVOOLEUM Awards, organizados por Grupo Editorial Mercacei y la Asociación Española de Municipios del Olivo (AEMO).



Lo interesante aquí no es únicamente quién gana, sino quién juzga, un jurado compuesto por perfiles que no vienen solo del mundo gastronómico, sino del diseño, el arte, la moda y la arquitectura. Una mesa donde el aceite de oliva se analiza con la misma seriedad con la que se evaluaría un objeto de colección.


Entre ellos:


Javier Bonet, chef y restaurador (Sala de Despiece, Sala Cero).

Ana López de Letona, directora de estilismo y comunicación.

Teresa de la Cierva, periodista de belleza y cultura gastronómica.

Los interioristas Pepe Leal y José Piñero (diseñador industrial).

El diseñador de moda Juan Duyos.

El artista multidisciplinar Jimmy Millán.

La arquitecta y artista Teresa J. Cuevas.

La artista visual Nicole Vindel.


Nueve miradas entrenadas para detectar lo que hoy define el lujo, coherencia estética, narrativa, emoción y propósito.




El AOVE como joya: los grandes ganadores del oro



Mejor Diseño AOVE Premium:

Hejul




Medalla de Oro: Hejul

(Almazara Hejul)

Hejul ha conseguido lo que muchas marcas persiguen durante años: hacer que el aceite se sienta como un objeto valioso antes incluso de abrirlo. Su diseño es sobrio, elegante y perfectamente medido. No grita, no necesita hacerlo.


Su estética convierte el AOVE en protagonista absoluto: como si fuera una gema encapsulada en silencio. Tipografía cuidada, equilibrio formal, y una presencia que funciona igual en una cocina de autor que en la vitrina de una concept store en Milán. Hejul no parece un aceite, parece una declaración de estatus gastronómico.


Plata: Jade

(Comercial Aceitera Tomás Padilla), con aire vintage y sofisticación tipo whisky premium.




Bronce: O de Oleum Laguna de Blas

(Oleum Laguna), minimalismo impactante con azul inspirado en la hoja del olivo.




Mejor Diseño Innovador:

Rapa Origin





Medalla de Oro: Rapa Origin

(Lázaro Cardenete Ramos)


El jurado lo definió como “moda en estado puro”. Y es exactamente eso: un envase que podría pertenecer al universo de la perfumería nicho. Rapa Origin no juega a parecer artesanal, juega a ser icónico.


Su diseño no se limita a contener aceite, construye un personaje, una botella que sugiere exclusividad, sofisticación urbana y modernidad radical. Es el tipo de producto que se compra incluso antes de saber cómo sabe… y esa es precisamente la magia del gran branding.


Rapa Origin no innova, seduce.

Plata: Monsieur Pegó

Bag-in-box, un formato desenfadado y contemporáneo.




Bronce: The Exhuberant

(Frantoio Pruneti, Italia), una pieza ergonómica que parece una gota en movimiento y funciona como objeto decorativo.




Mejor Diseño Gama Retail:

Óleo Olivia




Medalla de Oro: Óleo Olivia

(NaturAg Enterprises, España)


Aquí el lujo se vuelve inteligente. Óleo Olivia demuestra que el diseño no solo es belleza, también es usabilidad. Una lata funcional, cómoda, práctica… pero con estética cuidada, etiqueta clara y una identidad que invita a utilizarla sin miedo, sin ceremonias.


Es el ejemplo perfecto de un producto que entiende al consumidor real, el que cocina, el que compra, el que repite.


Diseño que vende, diseño que permanece.

Óleo Olivia es retail elevado a categoría editorial.


Plata: Aroma & Tradition Sancho

Arbequina (Nikelan Intertrading), con formato en forma de aceituna y detalles artesanales.




Bronce: Longevo

Top Quality (Italia), elegancia italiana bien proporcionada.




Mejor Diseño Sostenible:

Vida Trashumante




Medalla de Oro: Vida Trashumante

(España)

Este premio tiene un componente emocional. Vida Trashumante no solo diseña un envase, diseña una historia, una pieza cargada de simbolismo, conectada con la tierra, con el movimiento ancestral de la trashumancia, con la tradición entendida no como nostalgia sino como futuro.


Su sostenibilidad no se comunica como marketing, se percibe como coherencia intrínseca de la marca.


En tiempos donde muchas marcas “se disfrazan de verdes”, Vida Trashumante parece auténtica y eso, hoy, es más exclusivo que el oro. Porque lo sostenible, cuando se hace bien, no es una tendencia, es una estética moral.


Plata: Es Bouer

de Binidalí Vell (España),

sencillez honesta, reducción de materiales y cero desperdicio.





Bronce (ex aequo): Crudo

Taggiasca Quality (Italia), materiales reciclados y estética vintage; y


Molí Coloma Arbequina

Bag-in-box (España), el formato más sostenible, 100% reciclable y pensado para minimizar desperdicio.





¿Entonces… cuál es el mejor aceite de oliva del mundo?



La respuesta, en realidad, es incómoda para quien busca un solo nombre.


Porque el mejor aceite de oliva no es uno, es una categoría entera de excelencia donde la calidad sensorial, el origen, la extracción, la variedad, la frescura y su conservación definen el verdadero lujo.


EVOOLEUM ha sido inteligente, ha entendido que el AOVE ya no compite solo en sabor, sino en una experiencia completa.


Hoy el mejor AOVE es el que logra:


ser impecable en boca

ser coherente en su origen

ser irresistible en su presencia visual

y ser memorable en su relato





Durante décadas, el aceite de oliva vivió atrapado en el lenguaje del “producto de cocina”, pero el consumidor premium del siglo XXI, busca piezas con alma, con estética, con intención.


El packaging es el primer impacto, es lo que convierte un aceite en un regalo, en una compra emocional, en un objeto que se fotografía, se expone y se recomienda.

España está liderando esa revolución con una fuerza casi insultante, porque no estamos hablando de “diseños bonitos”, estamos hablando de algo más estratégico:

marcas que han entendido que el AOVE es cultura.





La tendencia imparable, el AOVE como pieza de colección.


Lo que EVOOLEUM está premiando no es solo diseño, es una nueva forma de entender el producto.


Los aceites ganadores comparten una visión clara:


Minimalismo premium (Hejul), Inspiración moda/perfume (Rapa Origin),

Diseño inteligente (Óleo Olivia), Sostenibilidad simbólica (Vida Trashumante), es decir, cuatro caminos diferentes hacia un mismo destino, convertir el aceite en objeto de deseo.





Vida en Digital | Conclusión editorial


El futuro del aceite de oliva virgen extra no se decidirá solo en los olivares, sino también en la manera en que se presenta al mundo.


Porque en un mercado global saturado, donde la calidad es alta y la competencia feroz, el packaging y la experiencia se ha convertido en un nuevo idioma, el idioma de la excelencia y en ese idioma, España no está hablando… está escribiendo la historia de la excelencia del oro líquido.





El AOVE ya no es solo gastronomía, es diseño, es lujo, es identidad, es un símbolo silencioso en la mesa de quien sabe vivir y si el futuro tiene forma, hoy se parece mucho a esto:


Una botella impecable,

un aceite perfecto,

una historia que se queda.





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